Fulminantes palabras de la madre y hermanos de Ana Julia (Video)

“Si es culpable, fue el demonio el que la indujo a cometer el hecho”. Horas después de la detención de Ana Julia Quezada, el poblado dominicano de La Cabuya, donde vive su familia y donde ella nació en 1974, se llenaba de micrófonos y cámaras de televisiones locales que buscaban declaraciones de sus familiares, sabedores de la enorme repercusión que el caso ha tenido en España.

Quien invocaba al demonio como única explicación posible para que Ana Julia hubiera cometido tal atrocidad era su propia madre, Juana Cruz, de 72 años.

“Una hija mía que tan buena educación le di… Yo no lo creo”, decía escéptica sobre su implicación en la muerte del niño Gabriel Cruz. “Si hay alguien más, que hable para que ella no cargue con esa culpa sola. Yo nunca jamás pensé que ella pudiera hacer eso”, añadía.

Explicaba también la madre que Ana Julia no les había comunicado la desaparición del niño y que la familia se había enterado de lo sucedido a Gabriel y de la detención en Almería por las redes sociales. Ninguno de sus hijos, decía -Ana Julia es la penúltima de 10 hermanos-, han tenido nunca problemas con la ley.

La familia reside en un poblado de calles sin asfaltar y casas muy pobres. “Lo encuentro extraño, nosotros somos muy humildes, nos ganamos el pan con el sudor de la frente. No creo que ella, que viene de abajo con sacrificio y esfuerzo, le venga un pensamiento y le arranque la vida a un inocente”, recogía la cadena Noticias Sin las palabras de uno de sus hermanos, Juan José Quezada. “Muy trabajadora, una persona con un proceder muy suave que nunca ha sido violenta. Me extraña que a ella la estén acusando de eso, de algo muy grave. Para mí que no, que eso es un biberón que le están montando”, añadía, dando a entender que Ana Julia podría ser inocente y víctima de una trampa.

Los hermanos contaban a los periodistas dominicanos que han tenido que cerrar sus redes sociales por la cantidad de insultos que estaban recibiendo en las mismas. Otro de los Quezada Cruz, ante la incredulidad sobre las noticias que les llegaban de España, también especulaba con una mano negra.

Si ella hubiese sido una persona tan agresiva como dicen, aquella vez que le dieron una paliza, ella sabe quién es… Ella no actuó. Ella dijo que no, que ella no mataba ni a una mosca. Hay manos criminales que no son las de ella por detrás. Que comiencen a investigar por la familia del marido que tuvo. Ella tuvo mucho contrario allá y los enemigos son capaces de cualquier cosa. Yo creo en Dios y en ella. Ella no lo hizo”, trataba de defenderla.

“En mi corazón de hermana, no», decía también Lucía Quezada cuando le preguntaban si creía a Ana Julia capaz de acabar con la vida de un niño de ocho años. “¿Y si es culpable?”, preguntaban los medios. “Que pague y Dios le cobre. Pero si no lo es, también espero que Dios meta la mano”, respondía visiblemente molesta con la presencia de la prensa. “La gente siempre va a decir que ella mató a la niña [se refería al fallecimiento, en 1996, de la hija mayor de Ana Julia, que se precipitó desde la ventana de un séptimo en el edificio donde entonces vivían en Burgos], que ella mató a un niño, que ella era mala hija, mala hermana y todo eso, ¿qué saben lo que ha hecho?”, trataba de defenderla. Según Lucía Quezada, su sobrina falleció porque era sonámbula.

“Se cayó de un séptimo piso sonámbula. Que investiguen, que va a salir a relucir que se cayó”.

“Repudiamos el hecho porque nosotros somos de una familia humilde, de una familia criada con costumbres”, decía otro de los Quezada. “Nos sentimos en estos momentos como la familia de Gabriel, el muchacho, estamos consternados. Ana Julia Quezada cometió ese hecho quizás en un momento depresivo, porque esa muchacha se crió aquí con nosotros y dio buen ejemplo, en la iglesia, en esas cosas”.

Fuente EP Mundo El Mundo
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