Ganar la lotería fue la peor pesadilla de una pareja

Un golpe de suerte se puede convertir en una verdadera pesadilla. Un hombre llamado Adrian Bayford, de 47 años, llevaba una vida como la de cualquiera en su natal Massachusetts, Nottingham, en Reino Unido, en donde junto con su esposa Gillian, se dedicaban a Suffolk Music Center, su negocio de venta de discos de segunda mano.

Pero la suerte les sonrió hace casi 6 años, cuando Adrian decidió jugar a la lotería sin jamás imaginarse que ganaría $196 millones de dólares.

Ganarse semejante cantidad de dinero les cambió la vida. A pesar de que ahora eran millonarios, Adrian les prometió a sus familiares y amigos que continuaría trabajando en su negocio, pero que se daría una pausa para realizar unas vacaciones de ensueño con su familia.

Luego de varios meses viajando por el mundo, Adrian regresó a su tienda de discos, pero decidió cerrarla a los pocos meses, presionado porque mucha gente y antiguos clientes solo se acercaban a este por interés.

En picada

Luego, con la fortuna que tenían, él y su esposa decidieron comprar una exclusiva mansión de 40 hectáreas por $7.8 millones de dólares. Pero el gusto le duró poco, pues Adrian y Gillian se divorciaron. Para superarlo, decidió comprar un local para volver a los negocios con la compra-venta de películas en Cambridge, Reino Unido; sin embargo, este no prosperó.

“El dinero está, supuestamente, para hacer a todo el mundo feliz, pero convierte a la gente en personas exigentes y codiciosas. Les he dado dinero, casas y coches, pero siguen queriendo más”, comentó Gillian hace un tiempo en una entrevista.

Para superar la ruptura con su exesposa, Adrian conoció a una chica llamada Samantha Burbidge, con quien inició una relación e incluso, se fueron a vivir juntos; sin embargo, a los pocos meses, ella lo abandonó sin darle explicaciones. Meses después, conoció a otra chica, Lisa Kemp, quien luego de unas vacaciones, también decidió dejarlo.

Luego de un ir y venir en su vida luego de haberse ganado el “gordo” de la lotería, finalmente Adrian volvió a Massachusetts para recuperar el local en donde durante 20 años estuvo Suffolk Music Center. Volvió a abrir sus puertas, ayudado por unos amigos que ahora trabajan con él, y de a poco va recuperando su vida.

“Siempre adoró la música. Comprar y vender discos es lo que más ama en el mundo. Para él, volver a abrir la tienda es como cerrar un círculo de su vida. Lo único que quiere hacer con el dinero es algo que realmente le apasione”.

Fuente EP Mundo El Diario de NY
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