Isis vuelve con sus amenazas sangrientas

El Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) decapitó a uno de los civiles secuestrados el pasado 25 de julio en el sur de Siria, según informaciones difundidas por el portal de noticias local Suwayda24.

El grupo terrorista lanzó por sorpresa una serie de ataques coordinados en la provincia drusa de Sueida provocando la peor matanza vivida por esta región que se saldó con un balance de 250 muertos (137 civiles), y 273 heridos.

El ISIS mantiene retenidos a otros 34 civiles según el listado entregado por los yihadistas con vistas a las negociaciones y al que ha tenido acceso este diario.

La mayoría de los secuestrados son miembros de una misma familia, los Abu Ammar. Se cuentan nueve nombres de varones adultos y los de 25 mujeres y niños.

La directora de Suwayda24, Nour Radwan, asegura que familiares del estudiante de 19 años han recibo dos grabaciones.

En la primera, parcialmente publicada en la red este sábado, aparece el joven con las manos visiblemente atadas a la espalda.“Me llamo Muhanad Tukan Abu Amar y soy del poblado al Shabiki [en Sueida]. Mi destino es fruto del fracaso de las negociaciones entre el Estado Islámico y los drusos y ruego a quien esté involucrado que acceda a las peticiones del ISIS para que nadie más sufra mi misma suerte”, recita de carrerilla el joven fechando la grabación a jueves 2 de agosto de 2018. Abu Ammar fue capturado el pasado 25 de
julio durante la incursión yihadista.

En un segundo video, el joven es decapitado por un muyahidin que más tarde posa enuna instantánea, cuchillo en mano, junto al cuerpo inerte.

Efectivos de las Defensas Populares drusas de Sueida aseguran que notables jeques locales participan en las negociaciones que mantiene el Gobierno de Damasco con el ISIS pero  que “éstas han caido en saco roto”.

Temiendo que el ISIS cumpla sus amenazas y asesine a más rehenes, fuentes cercanas al líder de la comunidad drusa en Líbano, Walid Jumblat, aseguran que éste “ha tomado cartas en el asunto para intentar mediar en la liberación de sus correligionarios sirios”.

Conforme el Ejército regular sirio y las Defensas Populares locales lograron repeler la embestida yihadista diez días atrás, los muyahidines se replegaron capturando a varias decenas de civiles en su huida. Dos de las mujeres apresadas habrían muerto -una de ellas ejecutada- y otras cuatro logrado escapar, según datos del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos que asegura que otros 17 hombres se encuentran en paradero desconocido.

El ISIS asumió la autoría del ataque contra lo que calificó de “Ejército nuseirí y sus seguidores” (término peyorativo en árabe para referirse a quienes pertenecen a la escisión chií del islam de la que forman parte tanto alauíes como drusos). Posteriormente, varias imágenes de las mujeres y jóvenes secuestradas fueron difundidas en Twitter con la bandera del ejército negro por fondo.

La comarca de Sueida es mayoritariamente de confesión drusa, que cuenta con un millón de seguidores en la región.

Medio millón habita esta provincia siria, mientras que otros 400,000 viven en Líbano y 140,000 en Israel y Palestina.

La mayor parte de la provincia ha permanecido bajo control del Ejército regular sirio desde el inicio de la contienda. La incursión terrorista del pasado mes se produjo conforme las tropas sirias leales a Damasco junto con las milicias afines y amparadas por los cazas rusos han recuperado el control de más del 90% de la sureña comarca de Deraa, fronteriza con Jordania.

La misma que en marzo 2011 se dio a conocer como epicentro de las primeras protestas populares en el país. Un acuerdo alcanzado el mes pasado entre insurrectos y leales, con la mediación de Moscú, ha conseguido la evacuación de decenas de rebeldes armados y sus familiares.

Este acuerdo excluye al millar de radicales de la facción Jaled Bin Al Walid, afiliada al ISIS y cuyos hombres se atrincheran en el triángulo donde converge Jordania con Siria y los Altos del Golán ocupados por Israel.

Estimados en varios miles de muyahidines, el remanente del ISIS en Siria recurre a una estrategia de contrainsurgencia al este del país
tanto al norte contra el paraguas de milicias kurdo-árabes que apoyan en tierra a los cazas de la coalición internacional liderada por EE UU, como al sur contra la alianza compuesta por efectivos de Rusia, Siria e Irán.

Fuente EP Mundo El País
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