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baño
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Ene

Jovencita cree estar en la cita ideal hasta que él la viola en el baño

Actualizado: 12/01/2018 11:23

En los últimos tiempos, las denuncias se están sucediendo con demasiada (y preocupante) frecuencia de una punta a otra del país. Pamplona, Aranda del Duero y ahora Alicante. La ausencia del «no», no significa un «sí». Otras veces, en la llamada ‘cultura de la violación’ no se entiende que «no es no» y es ahí donde empieza el problema; esa es la raíz.

La última agresión sexual registrada en Alicante recuerda algo -salvando muchos las distancias- a la presunta violación de tres jugadores del equipo de fútbol del Arandina sobre una menor también de 15 años. Según sus propias versiones, las dos chicas dijeron «no».

En el caso de Alicante, el presunto agresor aseguró tanto a la Policía como al juez que no sabía que la niña tenía 15 años. Pensó, dijo, que era mayor de edad.

Los dos se habían conocido en una aplicación de internet y fijaron un día para verse. Se citaron en un conocido centro de ocio de Alicante. Se gustaron. Se dieron unos besos y decidieron ir al baño. Una vez allí la chica decidió que ya era suficiente, que no quería continuar. Él, de 21, le insistió. El encuentro acabó con él detenido acusado de haberla violado. La menor explicó que no pudo hacer más, quizá no tuvo herramientas.

Sucedió el pasado día 2 de enero. Tras la denuncia de la niña, la Policía detuvo al joven, que estaba convencido de que no había hecho nada malo. No tenía conciencia de que lo que pasó en aquél aseo hubiera sido una agresión sexual en toda regla. Después pasó a disposición judicial y el juez lo dejó en libertad, aunque está imputado por un delito de agresión sexual que sigue su curso en el juzgado y por el que tendrá que responder.

Los motivos por el que el magistrado no ordenó su ingreso en prisión radican, principalmente, en que no tiene antecedentes.

La chica, por su parte, mantuvo en todo momento que él la forzó, que ella no quiso mantener relaciones sexuales y que únicamente quería darle unos besos.

Declaró que el joven no la obligó a ir al baño pero que una vez allí se puso violento y acabó violándola. Insistió en que le pidió varias veces que no lo hiciera. A esta presunta agresión se suma la edad de la niña, 15 años, y ahí la ley es inflexibleporque aunque hubiera habido consentimiento no deja de ser delito. Esta conducta se persigue por el simple hecho de que ella es menor.

Al parecer, ambos habían contactado a través de la aplicación Instagram. Hablaron durante varios días hasta que decidieron quedar para conocerse. Eligieron el día 2 de enero por la tarde en un conocido centro comercial de la ciudad.

Charlaron. Se cogieron de la mano. Se besaron. Según el joven no se dijeron la edad que tenían cada uno. Él, tal y como ha venido insistiendo tras ser detenido, tenía el convencimiento de que la chica era mayor. En un momento determinado, los dos se dirigieron hacia los aseos públicos del recinto.

Allí, la menor quiso parar, tal como relató ante la Policía y ante el juez. Pero no pudo. Los besos fueron a más y, denuncia, él la forzó haciendo uso de la fuerza e intimidándola. Tras la agresión, ella decidió denunciar lo que había pasado.

Sus versiones son opuestas. Ella insiste en que no consintió, en que el chico la forzó mientras el joven asegura que fue cosa de los dos. De momento, él está imputado por un delito de agresión sexual a una menor y eso son palabras mayores.