La extremista medida para eliminar los guetos en Dinamarca

Dinamarca es el único país que clasifica formalmente ciertas zonas residenciales como guetos. Un área encaja en esta categoría si más de la mitad de sus habitantes provienen de países no occidentales y el desempleo supera el 40%, entre otros criterios.

En las zonas urbanas de Dinamarca oficialmente designadas como “guetos”, algunos residentes se sienten estigmatizados y excluidos de la sociedad.

Desde el año pasado, un nuevo paquete de medidas pretende eliminar estos barrios, entre ellas, las clases obligatorias de “valores daneses” a todos los niños de padres inmigrantes del gueto a partir de un año.

Dinamarca mantiene durante décadas un fuerte debate sobre la forma de integrar a los inmigrantes en su estado de bienestar. El debate público se intensificó en 2015 con la llegada de grandes grupos de refugiados procedentes de conflictos en Oriente Medio y el norte de África. El partido antiinmigrante Partido del Pueblo Danés se convirtió en el segundo partido más importante en el parlamento en las elecciones de ese año.

En marzo de este año, el primer ministro Lars Lokke Rasmussen del Partido Liberal anunció un plan destinado a impulsar la integración de inmigrantes y la eliminación de los guetos para 2030. Las medidas incluyen prohibir que los delincuentes se muden a estas áreas, castigar el doble los crímenes cometidos en guetos, demoler y luego reconstruir partes de estos barrios y las clases de “valores daneses”.

Si los padres se niegan, podrían dejar de recibir las prestaciones sociales

Comenzando a la edad de un año, los “niños del gueto” deben separarse de sus familias por lo menos 25 horas a la semana, sin incluir la hora de la siesta, para la instrucción obligatoria de “valores daneses”, incluidas las tradiciones de Navidad y Pascua, y el idioma danés, según informa el New York Times.

Si los padres se niegan, podrían dejar de recibir las prestaciones sociales. El resto de ciudadanos daneses son libres de elegir si inscriben a sus hijos en preescolar hasta la edad de seis años, cuando comienza la educación obligatoria.

El plan genera reticencias en guetos como el de Mjolnerparken, en el centro de Copenhague.

Algunos residentes de dicen que el impulso del gobierno podría mejorar sus comunidades al reducir el crimen y aumentar las perspectivas de empleo, pero otros temen que simplemente afiance las divisiones al crear una sociedad paralela donde se apliquen diferentes reglas. “Ayudará, sí, pero creo que también dañará”, dice Salim El-Chahabi, un palestino que llegó a Dinamarca en 1999 y trabaja como coordinador de trabajo juvenil.

“Nadie debería decirme cuando o cómo debería ir mi hija a preescolar. Prefiero perder mis beneficios que someterme a la fuerza” afirma una vecina.

Dinamarca designó formalmente a ciertas áreas como guetos en 2010 para dirigir a lugares específicos que se considera que necesitaban una mayor atención para integrar a los residentes.

“La descripción oficial hace que los niños se asocien a si mismos con una vida delictiva y de dinero rápido”, afirma el iraní Khosrow Bayet, de 55 años, que llegó a Dinamarca hace más de 30 años y es el líder de Sjakket, un club extracurricular en Copenhague para los niños de las áreas del gueto.

En Mjolnerparken, más de cuatro de cada cinco habitantes tiene un origen no occidental y casi la mitad no tienen trabajo. “Fui a un médico cuando era más joven por un dolor de espalda y el médico me preguntó si mi marido me golpeaba”, recuerda Umm-Meyounah, de 37 años, una madre de dos hijos de daneses y que se casó con un inmigrante de Oriente Medio. “Esto es con lo que estás lidiando todo el tiempo. Te pasas todo el tiempo explicando que no te están golpeando en casa o que no eres un terrorista”.

Fuente EP Mundo La Vanguardia
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