La oposición venezolana no ve luz ¡Entérese!

No ven luz. Los dirigentes opositores del país siguen estancados en la búsqueda de ideas y soluciones a la crisis sin precedentes que vive Venezuela sin embargo, están cada día más hundidos.

Luego de casi dos meses de las elecciones presidenciales en Venezuela que proclamaban ganador a Nicolás Maduro, cuestionadas internacionalmente, la oposición política venezolana atraviesa un nuevo periodo de oscuridad y extravío, según reseñó El País.

El último llamado de los dirigentes opositores que los venezolanos siguió fue el no votar el pasado 20 de mayo, a partir de ahí los movimientos de calle no han progresado.

Mientras los dirigentes siguen intentando llamar la atención de los ciudadanos, la crisis económica se agrava a una velocidad desconcertante y el deterioro social sigue avanzando.

En este momento existen dos coaliciones que pretenden derrocar del poder a Maduro: La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y el Frente Amplio por una Venezuela Libre.

La MUD ha pasado semanas diseñando nuevas instancias de funcionamiento e interacción, que, sin embargo, no encuentran ningún eco en la calle. Persisten diferencias importantes en relación el poder de veto que ejercen los partidos más grandes en detrimento de las organizaciones más pequeñas y sus dirigentes no terminan de ponerse de acuerdo sobre la persona que deberá ejercer la Secretaría Ejecutiva y cuáles serán sus nuevas atribuciones.

Esta coalición ha tenido sus desencuentros, dirigentes importantes que se desligan como es el caso de María Corina Machado, conocida por su postura intransigente, organizando un nuevo frente llamado Soy Venezuela.

El Frente Amplio por una Venezuela Libre, ideado por la MUD, férula que agrupa, junto a los políticos, a las organizaciones civiles, sociales, religiosas y académicas de la sociedad democrática venezolana, también atraviesa un particular estado de postración. Se trata de una instancia que en teoría es muy necesaria en un momento tan comprometido para el Estado de derecho, pero por alguna razón sus decisiones no logran hacer combustión con el sentir de la gente en la calle.

Las razones del actual estancamiento de las formaciones políticas opositoras concurren desde varios frentes. Una de las más visibles consiste en la escasez de oxígeno para hacer política y adelantar estrategias en un marco institucional honrado.

Tras colocar todas sus energías en el desarrollo de una estrategia electoral, la MUD ha quedado desprovista de instrumentos para la interacción social. Cerca de un tercio de los dirigentes fundamentales de la coalición está en el exilio o en prisión y la dirigencia media de algunos de estos partidos, como Voluntad Popular, ha sido especial objeto de persecuciones y allanamientos.

La oposición padece desacuerdos estratégicos y problemas económicos.

Tiene también dificultades para desplazarse por el país y concurren para configurar una paradójica tormenta: un equipo dirigente que podría ganar cómodamente cualquier consulta electoral medianamente equilibrada afronta uno de sus momentos políticos más negros.

Pero lo que más parece que necesita la oposición es un líder como ha tenido en el pasado, en su momento Henrique Capriles Radonski, hoy en día inhabilitado por el Gobierno.

Fuente EP Mundo Caraota Digital
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