La policía ignoró el caso de una bebé y murió de la manera más cruel

La bebé Makenzie Nevarez ingresó al hospital con múltiples fracturas, de las que se salvó. La policía se quedó de brazos cruzados y once días después, la pequeña de apenas seis meses perdió la vida a manos del novio de su madre.

Once días era el tiempo que la policía del Condado Broward (BSO) tenía para salvarle la vida, El reloj comenzó a correr el 13 de octubre de 2016, cuando la Unidad de Protección Infantil del BSO supo que Makenzie, que entonces tenía seis meses, había sido ingresada en el hospital con tres fracturas sin explicación, una en la barbilla, otra en una pierna y otra en el brazo izquierdo. La niña tenía también un ojo amoratado y en una muñeca magullada.

Detectives de la policía fueron llamados al hospital, y pudieron haber realizado una investigación e inspeccionado las condiciones de vida en la casa de Makenzie. Podrían haberle pedido a médicos especializados en abuso infantil que examinaran a la bebé.

De igual modo, podían haber investigado los antecedentes penales del novio de la madre, que con anterioridad había sido acusado de agresión con agravantes y estrangulación, así como también buscar un lugar donde viviera la niña con un familiar que se hiciera cargo de cuidarla y atenderla.

Pero no, la policía no hizo nada. Lo único que hicieron los investigadores fue pedirle a la madre de la pequeña que firmara un plan de seguridad, una promesa de que protegería a la niña de cualquier daño o peligro.

El reloj se paró para Makenzie el 24 de octubre —11 días después de la visita al hospital— cuando la bebita debió ser colocada en una máquina para mantenerla con vida con un sinfín de lesiones. Los golpes fatales Makenzie los recibió en la cabeza, probablemente debido a una “violenta sacudida”, concluyó una autopsia.

La pequeña fue declarada muerta cuatro días más tarde. El novio de la mujer está acusado de asesinato.

Juan Santos, el novio de Keshia Walsh, la madre de Makenzie, está en espera de juicio ante el juez de Circuito Martin Fine. Santos, de 28 años, enfrenta la pena de muerte si es hallado culpable. El papel del BSO en la tragedia podría haber quedado sin conocerse de no ser por una demanda que se presentó la semana pasada a nombre de Makenzie.

La prensa le pidió al BSO documentos que pudieran arrojar alguna luz sobre la investigación, pero la agencia rechazó entregar nada, y dijo que los documentos le pertenecen al DCF. El BSO tampoco quiso discutir la muerte de Makenzie con un reportero. El DCF dijo que revelaría los documentos, pero solo dio a conocer una breve declaración cuando se le preguntó por qué no examinó a fondo la muerte de Makenzie.

Antes de la muerte de la niña, David Frady, portavoz del DCF, dijo que la agencia “no interactúa con esta familia”, lo que es correcto, ya que la interacción le corresponde al BSO. “El DCF toma la muerte de cualquier niño como algo muy serio”, dijo Frady. Y luego agregó: “El DCF es la autoridad principal para revisar y actualizar los sistemas para de este modo mejorar los servicios que se le brindan a los niños, que son las personas más vulnerables de la Florida”.

Fuente EP Mundo El Diario NY
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