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La que se armó por la suspensión de salidas a Aruba y Curazao

Tal y como lo anunció el primer mandatario nacional, las vías de acceso a las islas neerlandesas fueron cerradas desde este viernes 5 de enero a las seis de la tarde por 72 horas, situación que puso en aprietos a quienes tenían sus maletas listas y embarcaciones llenas de mercancías para viajar.

Aunque la medida fue aplicada este viernes en la tarde, la mayoría se percató del anuncio al llegar a los aeropuertos o a los puertos. Este sábado en la mañana, cuando se disponía a salir el primer vuelo a Aruba desde el aeropuerto internacional Josefa Camejo, los usuarios se molestaron al enterarse de la novedad e iniciaron una ronda de reclamos a las líneas y, desesperados, exigían salir del país.

Sin embargo, los ánimos fueron calmados por el presidente del aeropuerto, Andrés Maldonado, quien les explicó el mandato nacional y llamó a que fuesen al consulado para que les prestaran apoyo.

Unos denunciaban que perderían las conexiones con otros países, mientras que otros no tenían dinero para quedarse en el país. Al poco tiempo la sala de espera quedó vacía.

La misma situación se repitió con los comerciantes que salen de los distintos puertos a comercializar frutas y verduras, pues al llegar al Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos se encontraron con la resolución firmada por su presidente, César Vladimir Romero Salazar, en la que se explica que está suspendido el tráfico marítimo, así como el de embarcaciones deportivas, lo que causó molestias en los comerciantes debido a que lo que llevan es alimenticio y se puede dañar.

El mandatario regional, Víctor Clark, aplaudió esta medida que, a su juicio, “se tomó por el desangramiento de las riquezas del estado”, que representan el esfuerzo, la riqueza y la inversión pública de años y que no puede ser sustituida en poco tiempo.

Con sus palabras, Clark hizo referencia a “las chatarras” que las islas vecinas reciben de Venezuela y que son un material que los “amigos de lo ajeno” sustraen, tales como las guayas de electricidad, de telefonía y piezas que forman parte indispensable en la distribución del agua.

Este robo constante, afirmó, es un grave problema para la región y el país. Aseguró que el estado siempre ha tenido una relación histórica con la economía vecina y que debe conservarse, pero debe ser transparente, sana y que genere bienestar para ambas naciones.

En cuanto a las embarcaciones que quedaron con la mercancía en puertas, dijo que se reunirá con los verdaderos comerciantes con la finalidad de que el intercambio comercial deje grandes frutos para todos. Resaltó que ha venido trabajando para que Falcón enlace una economía estable con las islas vecinas, y estos proyectos espera consolidarlos en este 2018.