Las cámaras dejan al guardia civil de La Manada como mentiroso

Grabaciones de cámaras de seguridad muestran un detalle que desmiente las declaraciones de Manuel Guerrero, a quién investigan por intentar renovar su pasaporte.

Las imágenes de la visita a la oficina de renovación del pasaporte y el testimonio de las funcionarias que lo atendieron niegan la versión del guardia civil de La Manada. Antonio Manuel Guerrero quedó ayer en libertad a la espera de que la Audiencia de Navarra decida en los próximos días si revoca la libertad provisional que le concedió el pasado 21 de junio después de que, cuatro días después, el 25 de junio, acudiera a renovar el pasaporte.

Durante la comparecencia se reprodujeron las imágenes tomadas por las cámaras de la oficina de Tablada-Sevilla para comprobar su versión de los hechos. Guerrero había transmitido a los medios de comunicación a través de su abogado que no había acudido a la oficina con la intención de obtener un pasaporte sino para informarse del estado del suyo, ya que no lo localizaba y debía entregarlo al juzgado como parte de las medidas cautelares. Por eso, contó su letrado, llevaba el auto de libertad provisional y lo mostró para explicar su situación tanto al agente de Policía de la puerta como a las funcionarias que lo atendieron.

Detallazo

Las cámaras sin embargo, según ha podido saber este diario, lo desmienten. Antonio Manuel Guerrero no llevaba ningún documento en las manos. Su padre, que lo acompañó en la gestión y quien declaró por videoconferencia desde la Audiencia de Sevilla, explicó que se olvidaron el auto judicial en el coche.

Tanto el policía que custodiaba la puerta como la funcionaria que lo atendió sostuvieron en sus declaraciones que el guardia civil no mostró el auto ni hizo referencia a él ni aludió a sus dudas sobre el estado de su pasaporte. En la puerta sólo dijo que tenía cita previa para renovar el pasaporte por pérdida. Guerrero llegó a rellenar el formulario de renovación que le facilitaron en la entrada y cuando la funcionaria comenzó a tramitar el documento saltó una alerta en el ordenador. Preguntó a Guerrero si tenía algo pendiente y fue entonces cuando éste explicó que tenía un asunto judicial. La funcionaria, con el DNI de Guerrero en la mano, le pidió que le acompañara a la oficina de la supervisora, que fue quien comprobó la prohibición de obtener el documento dictada por la Audiencia de Navarra.

Durante la vista, que duró casi cuatro horas y que Antonio Manuel siguió desde la Audiencia de Sevilla, se reprodujo también la conversación que Guerrero mantuvo con el 091 sobre las 20.45 del viernes 22 de junio, apenas una hora después de salir en libertad, cuando circulaba, camino de Sevilla, por la provincia de Toledo. Según explican a EL MUNDO, el guardia civil pedía en la llamada información sobre qué hacer, puesto que había perdido el pasaporte y lo tenía que presentar en un juzgado. El agente que lo atendió le respondió que si lo tenía perdido no podía hacer nada, que lo tenía que renovar. Guerrero preguntó dónde tenía que llamar para pedir cita y si saltaría alguna alerta por lo del juzgado. Cuando hizo esta llamada, hacía ya unas horas que tenía concertada la cita para la oficina de Tablada, gestión que había hecho esa mañana su pareja, quien también declaró en la vista. No lo hizo Guerrero, puesto que nadie lo solicitó.

Su abogado, Jesús Pérez, pidió al tribunal que lo mantenga en libertad provisional y planteó la posibilidad de que se le impusieran medidas cautelares más restrictivas, como que lleve una pulsera de localización y se le prohíba salir de Andalucía.

Todas las acusaciones -Fiscalía, acusación particular, Gobierno de Navarra y Ayuntamiento de Pamplona- solicitaron el reingreso en prisión no eludible bajo fianza.

Fuente EP Mundo El Mundo
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