Las venenosas mentiras de Ana Julia Quezada pasman a cualquiera

Se sabía culpable y por eso derrochó veneno en todas direcciones buscando desviar las sospechas a terceros. Así actuó Ana Julia Quezada tras asesinar a Gabriel Cruz.

«La madre es una hija de puta, es mala persona y hay mucha gente que la odia, debe mucho dinero a la gente, sobre eso también están investigando».

La bilis y las malas artes de Ana Julia Quezada, la asesina del pequeño Gabriel, fueron una constante durante la investigación y esta invención es otra prueba. Su principal objetivo durante los 13 angustiosos días que duró la búsqueda del niño en Almería fue desviar las sospechas en cualquier dirección que saliera al paso, pero sobre todo las focalizó en su exnovio Sergio de quien llegó a decir que «odiaba a los niños». Según recoge el sumario, también en Patricia Ramírez, la madre de Gabriel.

La acusó de varias falsedades, según la conversación que aparece en las diligencias, fechada el 5 de marzo, mantenida con un amigo al parecer dominicano, llamado Miguel Ángel. La charla teléfonica se produjo dos días después del sorprendente hallazgo de la camiseta deGabriel, que había colocado la propia Ana Julia a 4 kilómetros de Las Hortizuelas, como luego se averiguó. El lugar elegido fue un paraje por el que ella y su expareja solían pasear a los perros.

«No tienen ninguna prueba»

En esa conversación, intervenida por la Guardia Civil, Ana Julia relata a su amigo los pormenores de la desaparición; le habla del acosador de la madre y las denuncias que había contra él; le dice, en otra de sus fabulaciones, que ese hombre ya estaba descartado pero que podría tener un cómplice. La que ya en ese momento era sospechosa para los investigadores asegura a su interlocutor que «la Policía ya no busca a Gabriel vivo, solo busca un cadáver porque no han pedido recompensa ni nada».

Quezada le habla del hallazgo de la camiseta, de que Ángel, su pareja y padre del pequeño está destrozado y de que todos lo están –ella se incluye–. Le cuenta también que hasta Judith (su hija que vive en Burgos y con la que mantenía escasa relación) está de camino. Su interlocutor le pregunta si han pedido recompensa; ella lo niega y le da detalles de quién se ocupa de la investigación. «Esto lo lleva la Policía Judicial y la UCO que es lo máximo en España, pero todavía no tienen ninguna prueba», le aclara. Ante las preguntas de su amigo sobre quién tenía la custodia y cómo era la relación con Patricia, la sospechosa se desata y aunque admite que los progenitores se llevan bien por el niño, acusa a Patricia de ser mala persona y tener deudas. Otra de sus invenciones.

Tenía cuatro móviles distintos

Ese mismo día, de madrugada, habla con su hija Judith. La joven se interesa por cómo está –Ana Julia se cayó mientras «buscaba» la camiseta– y le detalla el viaje que va a hacer hasta Almería para apoyarla. Las dos mujeres hablan sobre un número de teléfono desde el que Ana Julia la había llamado. La madre asegura que era el teléfono de Ángel, pero su hija le insiste en que no, en que era otro diferente. Ana Julia, extrañada, alega que no se acuerda, aunque le insiste en que la puede localizar en uno de los dos, en el suyo o en el de Ángel.

La entonces sospechosa no sabía que su teléfono estaba intervenido desde horas antes. Los investigadores muestran su sorpresa porque Ana Julia tenía nada menos que cuatro móviles distintos.

Fuente EP Mundo ABC
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