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Abr

Le dijo esta frase a su madre y luego la aplastó el puente derrumbado

Actualizado: 04/04/2018 15:32

Un mes antes de morir, Alexa Durán le dijo a su madre que le encantaba su vida.

Adoraba sus clases de Ciencias Políticas en la Universidad Internacional de la Florida (FIU), le encantaba ayudar a su mamá en la tintorería de la familia tres días a la semana, y adoraba a sus amigos y su vida social.

Durán, de 18 años, iba por buen camino a lograr su sueño, ser abogada internacional para poder viajar y ofrecer una vida de lujo a su madre, que nunca toma vacaciones.

Ese día se ofreció a llevar a un amigo enfermo al médico para recoger una receta. Llamó a su mamá a la 1:40 p.m. del 15 de marzo para saber de ella. Le dijo que se iba a demorar un poco, pero que ya estaba en camino y le llevaría comida.

Siete minutos después, el puente peatonal de FIU se desplomó sobre su vehículo mientras ella y su amigo, Richard Humble, estaban detenidos en una luz roja en la Calle Ocho. Humble, de 19 años, sobrevivió, pero el lado del conductor quedó completamente aplastado. Durán fue una de seis víctimas.

El martes, sus padres lloraron juntos en la oficina de su abogado mientras contaron los dolorosos días transcurridos desde la muerte de su hija menor. La pareja presentó el viernes pasado una demanda de muerte por negligencia contra los contratistas e ingenieros del puente.

“No tengo a mi amiga. No tengo a mi niña”, dijo Gina Durán mientras las lágrimas le corrían por las mejillas.

La tintorería, normalmente llena con la energía alegre de su hija, es un lugar muy callado ahora.

“Cuando estoy allí, ahora no la veo, no la huelo. No tengo nadie que me acompañe. Digo… ‘Alex…’ y entonces me doy cuenta que no está”.

Gina Durán dijo que su hija le pidió que la dejara empezar a ayudar en la tintorería cuando tenías tres años y medio, cuando ni siquiera alcanzaba al mostrador. Esa era su personalidad, dijo la familia, siempre haciendo lo que fuera para ayudar a otros.

Incluso cuando era muy pequeña, cuando veía a su padre abrumado le ponía la mano sobre la cabeza, como preguntándole si todo estaba bien, dijo el padre Orlando Duran.

“Yo agachaba la cabeza… y ella decía: ‘No te preocupes, papá, no pasa nada’ ”, dijo Orlando Durán.

El hombre dijo que la llamada de su hija mayor el día del derrumbe fue cuando él estaba en un viaje de negocios en Londres. Entonces encendió la computadora para ver las noticias, y la apagó de inmediato para regresar lo más pronto posible.

“Fue el viaje más largo y doloroso. Uno tiene demasiado tiempo para pensar”, dijo.

Aunque el colapso ocurrió el jueves por la tarde, Orlando Durán no llegó a Miami hasta el sábado. Arribó a tiempo para ver cuando sacaron el vehículo de la familia de entre los escombros.

“Mi hija y el carro, aplastados”, dijo Durán, uniendo las palmas de las manos en un gesto para indicar lo sucedido.

La familia contrató entonces al abogado Alan Goldfarb, quien ya trabajaba en un caso contra la universidad por la muerte del estudiante Alexis Dale, quien murió en agosto del 2017 mientras cruzaba la Calle Ocho.

La demanda de la familia Durán incluye a ocho firmas de construcción y diseño, y Goldfarb envió una carta de aviso a FIU, al Departamento de Transporte de la Florida y al municipio de Sweetwater en que les informa que planea demandarlos cuando transcurra el período obligatorio de 180 días.

Sobre la base de correos electrónicos y documentos que solicitó en el caso de Dale, Goldfarb dijo que cree que el proyecto fue acelerado demasiado y el apuro por terminarlo llevó a errores fatales.

En un correo de junio del 2017 revisado por el Herald, el jefe de Finanzas de FIU, Kenneth Jessell, dijo que le preocupaba que las demoras afectaran la financiación del proyecto.

“Ya tengo 5 meses de atraso, y si no podemos conseguir el permiso 404 pronto, eso demorará el proyecto aún más. Como la financiación de este proyecto tiene un período limitado, me preocupa cualquiera demora”, escribió.

Goldfarb dijo que la demora pudiera haber sido lo que hizo que los gerentes del proyecto se apresuraran a colocar el puente en su lugar durante las vacaciones de primavera y mantener la vía abierta al tráfico mientras se hacían ajustes de última hora.

“Es indignante”, dijo. “Es algo hecho a conciencia. Es ignorar la seguridad del público. Es una conducta inadmisible”.