Les ofrecía ropa de marca, móviles, viajes y luego venía la pesadilla

Es agente de policía, pero eso no le impidió abusar de una menor. El hombre pedía favores sexuales a través de las redes haciéndose pasar por un gran promotor musical que ofrecía contratos a cambio de sexo.

La Fiscalía pide 24 años de prisión para el efectivo de la Policía Nacional acusado de abusar de una menor y de pedir favores sexuales a otras tres a través de las redes sociales, simulando ser un promotor musical que las contrataría para actuar en videoclips. Como si quisiera ser realmente Weinstein, eso sí, sin tener ninguna carrera meteórica en el mundo del espectáculo.

En la sección quinta de la Audiencia de Barcelona se ha iniciado hoy el juicio contra el policía, Ángel T., con la declaración de dos de las denunciantes, aunque se ha aplazado hasta el próximo lunes por la ausencia de una testigo clave.

La Fiscalía sostiene que el acusado contactó a través de redes sociales como Instagram, al menos entre junio y agosto de 2016, con cuatro menores de edades comprendidas entre 13 y 16 años en el momento de los hechos y, arguyendo que era un promotor musical interesado en contratarlas para grabar videoclips, les reclamaba fotografías de ellas, en ocasiones desnudas, y les pedía quedar para mantener relaciones sexuales.

Una de las víctimas, que entonces contaba con quince años, accedió a que el acusado la visitara en su domicilio, situado en L’Hospitalet de Llobregat (Barcelona), donde el procesado abusó sexualmente de la menor y la invitó a consumir marihuana, oferta que ella rechazó, según el escrito de la Fiscalía.

Les ofrecía ropa de marca, móviles y viajes

Si las víctimas recelaban, el procesado “trataba de ganarse su confianza” y les ofrecía ropa de marca, teléfonos móviles de alta gama o un viaje con los miembros de un grupo musical famoso, además de sustancias estupefacientes como marihuana o hachís.

En caso de que las menores contactadas rechazasen la proposición del acusado, éste las instaba a que hablasen con amigas suyas interesadas en participar en un videoclip y le pasaran sus contactos, asegurándoles que no importaba si eran menores de edad.

En el juicio han declarado dos de las menores afectadas, pero la primera, que en el momento de los hechos contaba con 13 años de edad, ha afirmado no recordar bien el contenido de las conversaciones con el acusado, aunque ha reconocido que le pidió fotografías desnuda a sabiendas de su edad.

La segunda víctima, en cambio, ha manifestado ante el tribunal que el acusado la llamaba repetidas veces al día, le ofrecía dinero y drogas a cambio de que le enviase fotografías, proposiciones que ella rechazaba, y que él le había asegurado que tenía 22 años y no 32, la edad que tenía en realidad. Asimismo, la víctima ha relatado que el acusado insistía en verla y se ofrecía a trasladarse a su municipio para reunirse, ante lo que ella se asustó y decidió bloquear su contacto en el móvil.

Por otro lado, han declarado a petición de la defensa la expareja del acusado y el propietario de una discoteca, amigo y antiguo jefe del agente, que han afirmado que el policía ejercía como patrocinador de grupos de música urbana y organizador de eventos, algo en lo que discrepa la Fiscalía, pues sostiene que eso era una “treta” para poder acercarse a las menores.

El acusado, que lleva en prisión preventiva desde noviembre de 2016, se enfrenta a una pena de 24 años de prisión por dos delitos de ciberacoso a menores, un delito de abuso sexual a una menor, un delito contra la salud pública por posesión de sustancias estupefacientes y dos delitos de embaucamiento a menores.

El ministerio público también ha reclamado para el acusado una orden de alejamiento de quince años respecto a la menor de la que abusó y otra de cinco años respecto al resto de las víctimas, así como la medida de libertad vigilada durante diez años y su inhabilitación para cualquier trabajo con menores de edad.

En la segunda parte del juicio, que se retomará el próximo lunes, está prevista la declaración de otra de las víctimas, el interrogatorio del acusado y la reproducción de las conversaciones registradas entre el procesado y las menores, que la defensa ha admitido como veraces.

Fuente EP Mundo Cuatro
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