Lo que hacen exministros de Chávez para evitar que Maduro gane las elecciones

No dicen por quién votar, pero piden que se vote. Todos fueron figuras relevantes del campo chavista por muchos años, algunos con importantes posiciones en el gobierno de Hugo Chávez, pero no quieren que Nicolás Maduro les siga malogrando el presente y el futuro a la inmensa mayoría de los venezolanos.

Ana Elisa Osorio, Héctor Navarro, Oly Millán Campos, Gustavo Márquez Marín, Esteban Emilio Mosonyi, Edgardo Lander, Santiago Arconada Rodríguez, suscriben un comunicado donde señalan que es un error llamar a la abstención y preguntan a quienes proponen no votar cuál es el camino para salir de Nicolás Maduro.

Están conscientes de que el Consejo Nacional Electoral no es garantía de imparcialidad, que las condiciones no son nada buenas, pero estiman que existe una rendija para lograr un cambio en la dirección del país, rendija que será abierta si se produce una masiva participación el próximo 20 de mayo, pues de lo contrario se podría repetir lo ocurrido en el estado Bolívar en las elecciones regionales de octubre pasado donde el gobierno y el CNE desconoció la decisión de la mayoría y le arrebataron la gobernación a Andrés Velásquez.

A continuación el remitido suscrito por estos dirigentes afines al chavismo

¿Seis años más?

¡A votar todas y todos para sacar a Nicolás Maduro!

Las y los abajo firmantes, participantes de la PLATAFORMA CIUDADANA EN DEFENSA DE LA CONSTITUCION, nos dirigimos al pueblo de Venezuela para denunciar, como una agresión al futuro inmediato de nuestra nación, la campaña de ABSTENCION planteada tanto por sectores y personalidades vinculadas a la oposición política que se agrupaba en lo que fue la MUD, como por las fuerzas globales del capital, para las elecciones presidenciales del próximo 20 de mayo. Entendemos que en el espectro político venezolano actual hay diversas posturas abstencionistas, algunas de ellas con respetables y legítimos argumentos.

Sin embargo, consideramos que se trata, como planteamos en el presente texto, de un grave error político. Las posturas abstencionistas que colocamos en la mira para la crítica vienen de dos direcciones, Por un lado los intentos sistemáticos que ha realizado el gobierno de Maduro para impedir o desmotivar la participación electoral de la mayoría del país que se le opone, sabiendo que solo con niveles muy bajos de participación podría obtener un triunfo electoral.

Y, por otro lado, los llamados a la abstención intervencionista, aquella que impulsada tanto nacional como internacionalmente, buscan una salida del gobierno de Maduro, no por una vía pacífica y constitucional, sino mediante la intervención externa, intervención militar de ser necesario.

Quienes planteamos la perentoria necesidad de salir a participar para sacar a Maduro en las elecciones del 20 de mayo, no estamos convalidando ni bendiciendo las condiciones en las que éstas se realizan. No estamos convalidando las flagrantes provocaciones que el gobierno de Maduro, por intermedio de la mayoría oficialista en el CNE, ha llevado a cabo buscando precisamente que se abstenga la diversa y aplastantemente mayoritaria oposición a su gobierno.

Simplemente sostenemos que la rendija para una salida a la actual catástrofe autoritaria que destruye a Venezuela está en la posibilidad cierta de que una masiva participación le quite el espacio a un fraude como el del 30 de julio de 2017. En esas ilegítimas elecciones de la llamada Asamblea Nacional Constituyente, en ausencia de participación y de testigos, pues en la práctica eran unas elecciones internas del PSUV, se inflaron abusivamente las cifras de participación.

Esta posibilidad de desarmar la trampa reside en la solidez y transparencia de la plataforma tecnológica del sistema electoral venezolano. Al final del proceso cada mesa debe expedir un acta con los resultados de la votación contabilizados públicamente como lo exige la Ley de Procesos Electorales, que debe entregarse a los testigos de cada organización política, al mismo tiempo que se envía electrónicamente al centro de totalización de resultados. Nosotras y nosotros no decimos que este sistema electoral sea suficiente para garantizar la plena confiabilidad, porque eso requeriría un cúmulo de condiciones que no están cumplidas.

Lo que afirmamos es que, aún en la situación de secuestro de las instituciones en la que nos encontramos, con ese mínimo resquicio y una participación abrumadora del pueblo de Venezuela, como votantes y como testigos, sería posible generar nuevos escenarios para salir por la vía democrática, electoral y constitucional de la pesadilla madurista en la que vivimos.

Quienes desde las direcciones de AD, Primero Justicia, Voluntad Popular y Un Nuevo Tiempo impulsan la abstención no plantean ningún plan político para después de las elecciones, sin embargo, algunos de sus dirigentes más importantes promueven directa o indirectamente una operación militar conjunta de la OTAN eufemísticamente calificada de “intervención humanitaria” para “arreglar” a Venezuela. Quienes desde las direcciones de esos partidos impulsan la abstención generan una tenaza de alternativas a cuál peor.

En la “menos mala” de las garras de esa tenaza, Maduro se queda seis años más en el gobierno. En la peor de las garras de esa tenaza se le abre el camino a una guerra civil como consecuencia de una intervención militar extranjera y la posibilidad del desmembramiento de la nación. Esos promotores de la abstención no dicen nada del 21 de mayo. Para ellos, del 21 de mayo en adelante, el futuro de Venezuela quedará en manos del Comando Sur y del entente de Trump con la Unión Europea, el Grupo de Lima y la vocería de Almagro desde la OEA. Y que el pueblo venezolano se resigne pasivamente a lo que el destino le depare.

Para insistir en la necesidad de la participación, es importante recordar lo ocurrido en las recientes elecciones de gobernador en el estado Bolívar. Es éste un ejemplo contundente de lo que queremos decir. Andrés Velásquez, la Causa R y todo el país, sabemos que ese candidato ganó las elecciones por cuatrocientos votos como se refleja en las actas de votación de ese estado.

La posibilidad de forjar fraudulentamente actas de manera de poner a ganar al candidato militar oficialista, contando para ello con la actitud cómplice del CNE, era una maniobra que podían intentar porque, gracias a la abstención, la diferencia era muy poca y así lo hicieron. Nosotros queremos decir que si en vez de cuatrocientos hubiesen sido cuatro mil, el fraude habría sido mucho más difícil. Y si hubiesen sido cuarenta mil entonces habría sido imposible. Es triste reconocer que estamos en una situación tan lamentable, pero peor es desconocerla.

En el plano nacional, para impedir que Maduro siga por seis años más con el desfalco que nos tiene en la peor postración de nuestra historia, es necesaria, y además posible, una avalancha de participación ciudadana que pacífica y electoralmente le abra a Venezuela la posibilidad de pensar en un futuro diferente. Aún con el mayor de los pesimismos, intentarlo es mejor que no hacer absolutamente nada.

Las voces que, desde la oposición antiguamente nucleada en la MUD, han expresado disidencia a la línea abstencionista, no son sino la manifestación de la presión de unas bases que no quieren ser condenadas a mirar pasivamente como se perpetúa el gobierno de la mayor corrupción de toda nuestra historia, y esperar que, desde afuera, nos “resuelvan el problema” como resolvieron en Libia e Irak, o como están intentando hacerlo en Siria.

Las del 20 de mayo no son unas elecciones convencionales en las que se opta entre candidatos y programas de gobierno, bajo la conducción de un Poder Electoral equilibrado e imparcial. Las del 20 de mayo son unas elecciones para, desde distintas perspectivas históricamente confrontadas, articular la fuerza necesaria para impedir que se nos siga malogrando el presente y el futuro.

Son la oportunidad legítima para construir un poderoso movimiento democrático que, acabando con las aberraciones del madurismo, emprenda la reconstrucción de la Patria, su soberanía e independencia, el bienestar de su pueblo y el futuro para todos sus hijos. Por esa razón invitamos a todos nuestros compatriotas a participar en las elecciones del 20 de mayo para que Maduro se vaya. En las actuales circunstancias participar es un deber de todas y todos para salvar a Venezuela.

¡¡¡ABSTENERSE ES VOTAR POR MADURO!!!

¡¡¡VOTAR ES UN ACTO DE AFIRMACION DE SOBERANÍA FRENTE AL INJERENCISMO IMPERIALISTA!!!

Ana Elisa Osorio, Héctor Navarro, Oly Millán Campos, Gustavo Márquez Marín, Esteban Emilio Mosonyi, Edgardo Lander, Santiago Arconada Rodríguez.

Caracas 9 de mayo 2018

Fuente EP Mundo Tal Cual
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