Los gobiernos y la plaga de noticias falsas

Podemos partir de una afirmación y es que la información es un derecho y la libre expresión también. Tan solo con esa afirmación pueden surgir varios problemas de por medio relacionados directa o indirectamente con la plaga de noticias falsas. Hoy en día existen muchos medios por los cuales se puede transmitir la información más allá de un programa de radio o de un periódico, ya que la información se ha ido expandiendo hasta llegar a la puerta de cada hogar y de forma gratuita. A esto se le conoce como la información transmitida por medio de redes sociales.

Ahora bien, si el problema antiguamente era el de cómo acceder a la información, debido a que no todos tenían la capacidad adquisitiva para acceder a la misma, actualmente el problema consiste en cómo saber diferenciar entre lo que podemos definir como una noticia real y de utilidad y lo que es una noticia completamente falsa y con una finalidad de desprestigiar unos determinados hechos. Por este motivo hemos decidido hablar acerca de las noticias falsas y cómo son una amenaza para los gobiernos.

Las noticias falsas son el mayor enemigo de los gobiernos

En líneas generales, el manejo de la información es uno de los mayores retos por los que puede pasar un gobierno, independientemente de si es democrático o tiene otro sistema completamente diferente. La información puede ser un arma de doble filo, dependiendo de cómo sea suministrada, ya que puede llegar a ser positiva o negativa. Por eso, los gobiernos dictatoriales buscan siempre controlarla a costa de todo.

Pero, un gobierno democrático por excelencia no puede censurar las noticias por muy falsas que sean, ya que esto sería negarle a los ciudadanos su libertad de expresión. El problema está cuando esas noticias son verdades parciales o completamente falsas, como sucede en el caso de la ex candidata a la presidencia estadounidense Hillary Clinton, que en momentos de campaña electoral se empezó a divulgar que la misma había cometido diversos delitos graves que no habían sido pasados por los tribunales.

Y todo esto se produce como consecuencia de la libertad de expresión, cuya corriente no puede ser regulada ni canalizada y por consiguiente, puede generar contenido amarillista e incluso falso. Sin embargo, todavía existen dichos como: “no importa lo que hablen, mientras hablen” un dicho que se volvió muy popular justo después de esas mismas elecciones en dónde participaron Hillary Clinton y Donald Trump, que cabe destacar que este último las ganó por llevar esta afirmación hasta sus últimas consecuencias.

Por eso, no es tan importante el tipo de noticias que se publican acerca de un gobierno, sino cómo éste sepa manejarse con las mismas. Siempre es bueno saber responder o defenderse, pero con diplomacia, haciendo saber al público que es una noticia falsa o exagerada, pero sin hacerle sentir mal al que la escribió. Tenemos que recordar que quien la escribe suele expresar su descontento hacia las políticas establecidas y lo correcto es que su opinión sea respetada por más que la misma no haya sido del todo respetuosa.

Fuente EP Mundo
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