Los sucios negocios de un político ruso terminaron en suelo español

En el años 2006 V. Khamel, un parlamentario de la región de Krai de Primorie (fronteriza con China), se percató de que la policía arrestó a sus socios por contrabando salió huyendo junto a su esposa e hija y se estableció en España. El político planificó desde el 2001 su huida hasta la paradisíaca Tenerife, donde pensaba disfrutar de los 14 millones de euros que blanqueó.

Ahora ha sido detenido, junto a un ciudadano peruano que habla ruso y un abogado argentino afincado en la isla, en el marco de una operación de la Guardia Civil bautizada como “Dromedario”, en honor al nombre del cabecilla ruso. Todos se enfrentan a un presunto delito de fraude fiscal y blanqueo de capitales, aparte de pertenencia a organización criminal.

Los agentes de la Guardia Civil han mantenido informadas a las autoridades rusas de sus investigaciones, que arrancaron hace algo más de un año, alertados por las múltiples empresas que figuraban a nombre de Khamel y que no tenían actividad alguna. “Negocios de todo tipo, desde actividades inmobiliarias, hasta fabricación de mercadería, desarrollo de Software, navegación chárter o joyerías”, señalan fuentes de la investigación. Todo un entramado empresarial ideado por un abogado argentino afincado en Tenerife. “La mayor parte de esas empresas eran creadas por otras cuyas sede social se encontraba en paraísos fiscales como Panamá”. De hecho, Khamel, es uno de los muchos nombres que aparecieron en los famosos papeles de Panamá, lo que terminó de confirmar las sospechas de los investigadores.

Cuando las investigaciones conducen al Gobierno ruso

Inicialmente, las autoridades rusas se mostraron interesadas por las investigaciones de la Guardia Civil española, sin embargo, tras un mes manteniéndoles al corriente de las pesquisas, perdieron interés. Se da la circunstancia, y así lo han constatado los investigadores, de que muchas de las mercancías de contrabando que introducía Khamel desde China a Rusia tenían como destinatarios edificios oficiales del Gobierno ruso, incluso instalaciones de la FSB (Servicio Federal de Seguridad de la Federación Rusa. antigua KGB), uno de los órganos federales que se encuentra bajo la jurisdicción inmediata del presidente de Rusia,Vladimir Putin.

En España, donde Khamel tenía ya varias propiedades y barcos, profesaba buen trato, invitaciones u paseos en barco al director de una sucursal bancaria de Arona, que le había presentado su socio y abogado argentino. “Su labor era esencial para darle cobertura a sus operaciones financieras en otros países”, aseguran los investigadores.

“Un cliente de estos apesta a blanqueo y él no solo no tomó las medidas obligatorias para evitarlo sino que lo favoreció, llegando a firmar certificados de solvencia para que lo pudiera mover a otros países”. Ese cuarto colaborador de esta trama fue detenido y puesto en libertad en el marco de la instrucción que dirige un juzgado de Arona y que permanece abierta sin que se descarten nuevas detenciones.

Khamel, que había realizado inversiones inmobiliarias en Francia por valor de cuatro millones de euros y que últimamente había establecido su residencia en un céntrico piso de París (1,2 millones de euros), junto a su mujer, su hija y sus tres nietos, trataba de tener un perfil bajo en la vida social, aunque seguían yendo a Tenerife a pasar las vacaciones. Sin embargo, la evasión de impuestos y las huellas de sus empresas en el registro mercantil lo delataban. “En los últimos tiempos había percibido cierto riesgo y ya había montado toda una estructura empresarial en Ucrania, con la ayuda de su abogado argentino, adonde pensaba empezar a mover el dinero”.

Fuente EP Mundo El País
Cargando...
Cargando...