Muguruza se llevó por delante a Sharapova como un camión

La tenista hispano venezolana Garbiñe Muguruza avanza a semifinales en el torneo Roland Garros tras apabullar a la rusa María Sharapova.

Era un duelo de estilos, juegos y personalidades semejantes. Garbiñe Muguruza y Maria Sharapova hasta ofrecen los mismos gestos para sacar, esperar el saque de la rival o solicitar la pelota o la toalla. Pero en este choque de impulsos semejantes, la española corroboró con firmeza el cambio de orden. Es ella quien alcanza las semifinales de Roland Garrosen apenas 70 minutos y dejándose solo tres juegos en el camino; a la rusa todavía le queda un paso para recuperar el estatus perdido. Si es que alguna vez puede volver a él porque todo parece haber cambiado en su ausencia.

Garbiñe Muguruza ha crecido tenísticamente con Sharapova siempre en lo más alto. Ocho años de diferencia son muchas lecciones para aprender. Sobre todo porque la rusa tuvo un inicio de carrera fulgurante y ganó su primer título, en Wimbledon, con solo 17 años, a Serena Williams. Muguruza, por aquel momento, apenas había cumplido los 9. Pero siguiendo su ejemplo, con 22 conquistó su primer «grande», también a Williams. Es la española quien supera a la maestra en este torneo de Roland Garros en el que la lucha generacional ha cobrado más fuerza que nunca.

Porque Sharapova se ha levantado con fuerza después de dos años de sanción por dopaje, de los que cumplió quince meses. Un volver a las rondas finales que le ha costado sudor, críticas y negativas de algunos torneos para que jugara con invitación. Pero se ha dado cuenta en este lento despertar que el tenis ha seguido girando, y que las jugadoras a las que tenía por niñas han crecido hasta hacerla “mayor”.

Entre ellas, Muguruza. Que ya no tiene nada de aquella prometedora niña que se presentó ante la rusa en 2013 y 2014. En aquel último choque, en los cuartos de final de Roland Garros 2014, Sharapova felicitó a su rival en la red y se impulsó sobre su aura de imbatibilidad para lograr su segundo título en París (ganó el primero en 2012). No le dio más importancia a esa tenista de nombre impronunciable igual de alta que ella, con porte y tenis semejante.

Pero esa niña de 20 años es hoy una mujer de 24 con dos Grand Slams en la mochila y a la caza del tercero. Una mujer que ha aprendido de los vaivenes y el peso de la responsabilidad que exige la élite y se ha convencido por fin de que puede llegar donde quiera. Porque hay tenis, físico, confianza y un respeto por las veteranas que no está reñido con la ambición.

A media asta la Philippe Chatrier en el inicio y el cielo pintado de gris amenazador, Muguruza puso la calma ante la euforia desmedida de Sharapova, desajustada en sus golpes, sin paciencia ni control sobre sus emociones, hiperrevolucionada porque el guion que ella tenía en la cabeza la obligaba a ganar por sobre la discípula. Pero nada funcionó. Sumó 27 errores no forzados, por 15 de su rival. Y Muguruza se dedicó a responder con la misma fuerza a sus gritos y sus golpes, pero con una dosis de templanza que le ha dado la madurez. Acosó a la rusa desde el resto en cuanto la vio perdida y descontrolada. Un parcial de 4-0 auguraba un buen final, y aunque se dejó un saque en blanco en el segundo set no hay atisbo de duda en esta Muguruza fina y con el objetivo claro.

Cuatro años, en el tenis, son muchos. Y mientras para la española han significado una mayor capacidad de concentración y mesura en los grandes escenarios, para Sharapova han significado un golpe demasiado duro en su preparación por mantenerse en la élite. Y esta derrota ante Muguruza, otro en el orgullo y y la cabeza. El planeta que conocía ella ha desaparecido, pues ni siquiera se mantiene firme Serena Williams, su rival de toda la vida, la que puede volver a poner las cosas en su sitio. El tenis ha cambiado en su ausencia y lo toma con gusto Muguruza, lanzada a la semifinales, un paso más cerca de tener el mundo a sus pies.

Porque se enfrenta en semifinales a Simona Halep, con quien se dirimirá no solo la plaza en el último día de torneo, sino también el trono de la WTA. Si gana la española será número 1 de nuevo.

Fuente EP Mundo El Mundo
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