Mujer violada envía un impactante mensaje a víctima de La Manada

Aries se enervó durante el juicio y envió una carta al director. Veinte años después confesó que su compañero de trabajo la agredió sexualmente. Nadie como ella para empatizar con C., la joven madrileña que denunció a los cinco amigos sevillanos

Aries no pudo más el pasado noviembre cuando escuchó por televisión testimonios del juicio de «La Manada». Dos décadas después de ser violada por un compañero de trabajo en su Málaga natal, esta mujer de 41 años, envió una carta al director de ABC, en la que repetía en numerosas ocasiones la «culpabilidad» que sintió en su día. Hasta por ponerse un vestido ceñido.

Espantados los demonios internos y con su libertad recompuesta, veinte años después concedió abiertamente su primera entrevista a este medio y se arrepintió de no haber denunciado al agresor, al que se cruza alguna vez, sin que él parezca consciente de cuánto daño le hizo.

«Han debido ser días muy duros para ella. Puedo imaginar su chasco al conocer la sentencia»

Ahora, cinco meses después, Aries se solidariza con la víctima de los cinco jóvenes sevillanos que acaban de ser condenados a 9 años de prisión por un delito continuado de abuso sexual. Confiesa que cuando escuchó al juez Cobo en la Audiencia de Navarra se «hartó de llorar».

Nadie como ella para empatizar o ponerse en los zapatos de C., la joven madrileña que hoy tiene 20 años y a la que acorralaron cinco hombres de gran envergadura en un portal. Aries escribe a C.:

«Es imposible que consientas una relación sexual cuando tu estado físico (por ingesta de alcohol) apenas te permite estar en pie. Puede haber pasividad, indiferencia, inercia… pero nunca consentimiento. Parece ser que todos hemos entendido eso, a excepción del juez Ricardo González,«La Manada» y sus familiares, que defienden la idea de que una violación grupal es un paseo en bici, una clase de yoga o el summum del sexo».

«Por experiencia propia, mis esperanzas en la justicia estaban a punto de extinguirse, y ya es un hecho, se han extinguido. Siento indignación y rabia. Esa chica no disfrutó. Te puede gustar mucho el sexo, y disfrutarlo con dos hombres, con tres o con veinte, pero no así, no con una panda de garrulos inconscientes que no tuvieron cabeza ni tacto».

«Esta vivencia terrible será un mal recuerdo»

Sobre las sensaciones de la joven, relata: «A esa chica aquellos minutos debieron parecerle horas. Va a tardar mucho en superar tan tremendo drama, pero confío en que lo conseguirá algún día. Llegará un momento en el que esa vivencia tan terrible no será más que un mal recuerdo. Para soportar lo que ha tenido que soportar, presupongo que es una mujer fuerte. Podrá superarlo. ¿Cómo? Intentando hacer vida normal, eso que se le criticó en su día, pero que es la única forma de tener la mente ocupada y no pensar en lo sufrido: salir, entrar, compartir con familia y amigos… Normalización, a pesar de todo. Tirar para delante y pensar que eso no va a poder con ella. Todo pasa y esto también pasará».

Tirar para delante y pensar que eso no va a poder con ella. Todo pasa y esto también pasará».

«Todavía está reciente y han debido ser días muy duros para ella. Puedo imaginar su chasco al conocer la sentencia. Cinco meses esperando para que le digan que no hubo agresión sexual, solo abusos, condenas de nueve años que no se cumplirán íntegras. ¡Qué «barato» sale cometer semejante delito! Y me temo que esto abre una veda afuturibles violaciones... He llorado escuchando el veredicto. Me he sentido apenada por esa chica a la que ni siquiera conozco, pero que siento como una persona cercana. Estoy con ella, sé lo que es vivir algo así, la humillación, el miedo que te invade, la vergüenza, el pudor, la inseguridad… Sé lo que es desearle todo el mal de mundo a alguien quete robó tu intimidad a base de un abuso inimaginable e indescriptible».

«Ojalá haya más suerte en el recurso y se imponga la sensatez», desea.

Fuente EP Mundo ABC
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