Óscar Pérez hace un año hizo lo que nadie se atrevió

Hoy se cumple un año de aquel día en el que Óscar Pérez se arriesgó a hacer lo que nadie se atrevió. Fue el 27 de junio de 2017 cuando la historia del funcionario del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) comenzó.

Mientras en Venezuela se llevaban a cabo protestas en contra del gobierno de Nicolás Maduro, decidió sobrevolar un helicóptero en la sede del TSJ.

Pérez, junto a su compañero Alejandro Díaz Pimentel, ambos funcionarios del Cicpc, se convirtieron en noticia: tomaron una aeronave de las fuerzas policiales del Estado, desplegaron una pancarta con una bandera de Venezuela y el artículo 350 de la Constitución; también lanzaron, según testigos, un objeto explosivo que no dejó heridos que lamentar, sino un par de vidrios rotos de la sede judicial.

La tripulación del helicóptero cruzó Caracas y llegó a la zona este del Ávila. Ninguna aeronave de la Fuerza Armada lo persiguió, pese a que estuvo en una zona de seguridad y a unos cuantos metros del Palacio de Miraflores.

El hecho se registró pasadas las 5 de la tarde de aquel 27 de junio. Unas horas después, aproximadamente a las 7 de la noche, funcionarios del gobierno consideraron la iniciativa de Pérez y Pimentel como un “ataque terrorista” y pidieron a la Mesa de la Unidad Democrática que condenara lo ocurrido.

Ese mismo día, se difundió un video que mostraba al líder de la operación, el inspector Óscar Pérez, miembro de la Brigada de Acciones Especiales del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), rodeado de otros efectivos que colaboraron en la acción. Pidió la renuncia del presidente Nicolás Maduro. Mencionó que no pertenecía a ningún grupo político y utilizó como consigna: “Somos nacionalistas, patriotas e institucionalistas”.

Cuando terminaba la noche, un grupo de uniformados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) allanó su vivienda en una operación que fue transmitida por el canal Telesur. Desde ese día el expiloto del Cicpc se convirtió en el enemigo número uno del Gobierno de Maduro.

El 28 de junio, el helicóptero usado por Pérez fue hallado abandonado en Osma, en la costa del estado Vargas, según lo anunciado por el vicepresidente Tareck El Aissami, quien ejercía el cargo para ese entonces. Una persona fue detenida tras el hallazgo y posteriormente liberada; era el dueño del terreno donde aterrizó Pérez.

Su cara se hizo conocida para los venezolanos como un rival fuerte de Nicolás Maduro. Desde el 27 de junio se empezaron a conocer más detalles de su vida: además de ser un funcionario con entrenamiento en operaciones especiales, protagonizó la película titulada Muerte suspendida.

Como las manifestaciones antigubernamentales, seguía decidido a no pasar desapercibido, así que la noche del 13 de julio de 2017, el inspector reapareció de manera fugaz en la plaza Altamira, donde dio una breve alocución para invitar a seguir en la lucha por la renuncia del Presidente.

El fin de Óscar Pérez llegó la madrugada del 15 de enero de 2018. Funcionarios militares y policiales dieron inicio a la operación Gedeón, para cercar el chalet blanco de dos pisos donde se resguardaba junto a seis compañeros en el sector El Cujicito de la urbanización El Araguaney, ubicada en el kilómetro 16 de El Junquito. Todos los ocupantes de la vivienda fueron asesinados.

Fuente EP Mundo Caraota Digital
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