Padres de Ismael y Ainara tuvieron que presenciar algo aterrador

Los jóvenes hermanos murieron en una carretera coruñesa. Chocaron de frente contra otro auto. Pero sus padres, que estaban cerca,  fueron testigos de un momento muy duro.

Conmoción en el municipio coruñés de Carnota, por la muerte de Ismael y Ainara, dos hermanos de 20 y 14 años, en un accidente de tráfico.

El vehículo colisionó contra la valla quitamiedos que protege un muro de piedra, por el que se desplazó unos cuarenta metros y finalmente acabó chocando en el carril contrario contra otro turismo.

Los padres, que regentan un bar a pocos kilómetros de la zona del siniestro, presenciaron en directo las maniobras de rescate de los cuerpos y criticaron la tardanza en el levantamiento de los cadáveres.

Hasta los bomberos, curtidos en mil accidentes, acabaron llorando.

Incredulidad

Sin palabras. Muy pocos en Carnota podían ayer contener las lágrimas y mucho menos hablar al recordar a Ismael y Ainara Sanli Cambeiro, los dos hermanos de 20 y 14 años que el lunes murieron en un accidente de tráfico a la salida de Caldebarcos. Ambos eran muy queridos en el municipio. «Y tenían toda la vida por delante. Todavía no nos lo podemos creer», reconocían muchos de los amigos y vecinos que conocían a los jóvenes y que ayer por la tarde se acercaron al tanatorio de Carnota para acompañar a los padres y demás familiares en estos duros momentos.

Entre ellos estaba Javier González, el entrenador del Lira Fútbol Club, que fue el responsable de fichar a Ismael para el primer equipo después de que el joven hubiese despuntado en las categorías inferiores de otros conjuntos de la Costa da Morte. «Era un rapaz moi alegre, que contaxiaba alegría. Tanto el como a súa irmá eran uns nenos tan bos que, por onde pasaban, facían amigos», señaló, al mismo tiempo que reconoció el gran futuro profesional que tenía el mayor de los hermanos. «Xa no partido que debutou marcou tres goles e era moi bo dianteiro», apuntó.

Orgullosos de sus hijos

Uno de los principales seguidores de la carrera deportiva de Ismael Sanli era su padre, que intentaba acompañarlo a todos los partidos, «e cada vez que marcaba un tanto dicía orgulloso: “Ese é o meu fillo”».

Esa misma devoción que sentía por su hijo mayor también la demostraban él y su mujer por la pequeña Ainara. «Sempre que vían entrar aos seus fillos pola porta do restaurante cambiáballes a cara, adorábanos. É moi duro ter que pasar por isto», reconoció González, que el lunes circulaba por la AC-550 cuando se encontró con el trágico accidente, sin saber que las víctimas eran los dos jóvenes carnotanos. «Aínda que foi un choque moi duro, non pensas que poden estar mortos, pensas que ao mellor terían que estar moito tempo no hospital, pero nunca mortos», dijo emocionado. Asimismo, aprovechó para criticar la tardanza que hubo a la hora de proceder al levantamiento de los cadáveres, ya que los padres tuvieron que esperar más de tres horas con los cuerpos de sus hijos en el asfalto.

Fuente EP Mundo Cuatro Antena3
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