Peligrosa epidemia enciende las alarmas de la OMS

Malas noticias para los hipocondríacos: las alertas de epidemia regresan otro año más. Después del ébola o de la famosa gripe A, las grandes autoridades internacionales sanitarias permanecen al acecho de una nueva amenaza que pueda poner en jaque la salud mundial.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de publicar la que puede ser la nueva enfermedad de moda que siembre la discordia y el pánico en el mundo globalizado: la ‘Enfermedad X’. No se trata de un agente infeccioso asesino recientemente identificado, sino un “desconocido conocido” que podría ser creado por una mutación biológica, un ataque terrorista o un simple accidente, apuntan desde el ‘New York Post’. ​

Reunidos el 6 y 7 de febrero en Ginebra, un comité de expertos formado por destacados virólogos y bacteriólogos dictaminó la urgencia de organizar una profunda investigación y desarrollar antídotos para una lista de nueve posibles enfermedades con efectos devastadores para salud.

Además de las ocho más temibles y conocidas, como el Ébola, el Zika o el Síndome Respiratorio Agudo Severo (SARS), la lista incluye una nueva amenaza global: la ‘Enfermedad X’. Como siempre, el órgano internacional señala que no pretende aterrorizar a la población, la única intención del comunicado es “estimular a los funcionarios de la salud pública para asegurarse de que estén preparados para hacer frente a todas las amenazas, y no solo las predecibles”.

Y es que, pocas veces se ha anunciado o predicho con antelación una epidemia, como sucedió con el Ébola en 2014 o con la más reciente, el virus del Zika, el cual azotó Sudamérica y el Caribe en los años 2015 y 2016. De ahí el empeño de los expertos de la OMS.

Focos de peligro: Siria y Norcorea

Una fuente de la nueva ‘Enfermedad X’ podría ser la utilización deliberada de armas biológicas. Estados Unidos y la URSS ya exploraron el uso de enfermedades infecciosas como armamento durante la Guerra Fría y ambos continúan manteniendo cultivos vivos de patógenos mortales en laboratorios secretos (como el virus de la viruela).

La anécdota más reciente se produjo en Idlib, la ciudad siria ocupada anteriormente por el Estado Islámico y ya liberada por el ejército rebelde sirio. Según afirma ‘The Objective’, el comandante del grupo rebelde encontró un ordenador portátil de un militante del ISIS que estudió Física y Química en Túnez en el que existía un documento de 19 páginas, escrito en árabe, sobre cómo desarrollar armas biológicas y más concretamente, cómo extender “y militarizar la peste bubónica de animales infectados”.

“La ventaja de las armas biológicas es que no cuestan dinero”, asegura el documento incautado al líder terrorista. “Mientras, la pérdida de vidas humanas puede ser enorme. Utiliza pequeñas granadas con el virus y lánzalas en áreas metropolitanas, estadios de fútbol o centro de entrenamiento”, aconseja en el informe.

Siria es, sin ninguna duda, uno de ese conjunto de países que más probabilidades tendrían de desarrollar un arma de tan gran alcance humanitario. A decir verdad, ya ha estado utilizando armas químicas contra la población civil en la guerra actual.

Corea del Norte es otro de los países en el punto de mira desde que el año pasado se detectaran anticuerpos contra el ántrax en la sangre de un desertor militar. Desde el punto de vista positivo, señalan desde ‘The Telegraph’, el número de incidentes con armas biológicas ha sido muy bajo hasta la fecha, con más engaños que ataques genuinos. Los actores que no son estados sino organizaciones terroristas, como el Estado Islámico, parecen carecer de la capacidad para desarrollar tales armas de gran alcance.

Pero esto podría cambiar. Durante mucho tiempo se temió que patógenos militares pudieran filtrarse de los laboratorios soviéticos al mercado negro y caer en manos terroristas. El año pasado, la revista ‘PLoS’ (Public Library of Science) publicó el estudio de un equipo de varios investigadores canadienses de la Universidad de Alberta en el que se detalla cómo diseñaron de manera sintética la viruela equina desde cero a partir de equipos tecnológicos. Dicha técnica está actualmente al alcance de muchos grupos violentos.

“La síntesis de este virus pone al mundo un paso más cerca del resurgimiento de la viruela como amenaza para la seguridad sanitaria mundial”, aseguró uno de estos científicos.

Un murciélago infectado y un chimpancé salvaje

Alrededor del 70% de las afecciones recientemente descubiertas en el último siglo han sido zoonóticas, es decir, las presentes en animales salvajes y domésticos que pueden transmitirse a humanos’.

El ébolaes un ejemplo. Se cree que la pandemia surgida en el oeste africano en 2013 comenzó cuando un niño de un año fue mordido por un murciélago infectado en Guinea. Su madre, su hermana y su abuela fueron contagiadas; meses más tarde, fue el causante de más de 11.000 muertes en su país, Liberia y Sierra Leona.

El SIDA, por su parte, también es zoonótico. La epidemia arrancó cuando alguien mató y comió a un chimpancé salvaje.

Desde entonces, ha infectado a unos 70 millones de personas y matado a otros 35 millones. El ganado doméstico es la incubadora que tiene más papeletas para engendrar la ‘Enfermedad X’. Las gallinas, cerdos o camellos son propensos a desarrollar algún tipo de problema al estar mantenidos en lugares cerrados, lo que aumenta la probabilidad de infección. Los virus, en constante mutación, se mueven raudamente de animales salvajes a la granja, y de ahí a humanos. Las garrapatas son las transmisoras más fáciles, pero los más rápidos se mueven por el aire.

La ‘Enfermedad X’ podría ser la mutación de una afección animal existente, como la gripe aviar o la peste porcina africana, así como también un patógeno que se traslada de animales a humanos. A medida que cultivamos, minamos y colonizamos lugares cada vez más remotos, la probabilidad de entrar en contacto con insectos aún desconocidos aumentan. Cortar el arbusto africano para obtener tierras agrícolas o explotar la selva brasileña presenta un riesgo constante de exposición a nuevas enfemedades zoonóticas.

Ocultos a simple vista

Otro riesgo esencial proviene de la evolución potencial de enfermedades ya existentes. La influenza es una de las mayores amenazas. Esto se demostró cuando la gripe porcina se convirtió rápidamente en una pandemia en la que 213 países estuvieron bajo sus efectos devastadores que provocaron la muerte de un número estimado de 285.000 personas. A pesar de su gran cantidad de afectados (1 de cada 5 personas quedó infectada) muy pocas murieron por ello. En otras palabras, un agente altamente infecciosos pero no muy virulento.

Por otro lado, la gripe aviar tiene una tasa de mortalidad en humanos del 60%. En la actualidad, el contagio no se produce entre personas, pero podría evolucionar fácilmente y tener unos efectos catastróficos. La tuberculosis es otra enfermedad en continua evolución. Las formas más básicas de infección se curan con un simple tratamiento de antibióticos, pero las bacterias que la causan están desarrollando rápidamente una gran resistencia a ellos. En 2016, se calcula que alrededor de 496.000 personas quedaron afectadas de un tipo de tuberculosis multirresistente.

Mejora de la prevención

La OMS ha diseñado un nuevo plan para atajar la posible propagación. Mediante la vigilancia de enfermedades y el fortalecimiento de las capacidades de los sistemas locales de salud de todo el mundo, su objetivo radica en detectar un brote temprano, contenerlo y matarlo antes de que se extienda.

El director médico de patógenos especiales del Centro Médico de la Universidad de Boston, Nahid Bhadelia, ha comparado el sistema de prevención con una ciudad que construye presas o malecones para protegerse de las inundaciones.

“No ayudar a fortalecer la capacidad internacional para combatir las enfermedades infecciosas es como negarse a construir barreras contra la corriente en algunas partes de ‘nuestra aldea global’ y esperar estar protegidos cuando llegue la inundación”, afirmó.

Fuente EP Mundo MSN
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