Petrificante: El delirio de la española Patricia Aguilar en la secta peruana

Patricia estaba entre animales y mal alimentada. No solo estaba cautiva físicamente, sino también sometida psicológicamente por el líder de una secta en Perú.

La familia de Patricia Aguilar, la joven española encontrada por la policía en una secta en la selva de Perú, ha explicado en Herrera en COPE que están «contentos» pero con una sensación «agridulce».

«Nos hemos encontrado una situación que sobrepasa lo que imaginábamos”, afirma Noelia, prima y portavoz de la familia. “Siempre hemos hablado de una secta, pero nos llega información que nos sobrepasa, hablamos de temas muy graves».

Patricia, que ahora tiene 19 años y un bebé de un mes, fue captada a través de Internet por el líder de la secta Gnosis, el peruano Félix Manrique, que manejaba teorías apocalípticas en la red.

Patricia fue a contar un sueño que tuvo a una página esotérica y Manrique le contestó. Entonces tenía tan solo 16 años. «Este tipo se dedicaba a través de las redes a pescar jovencitas con un trabajo sutil de años. Él empezó a venderse como amigo, luego como una especie de novio y le empieza a vender la película de que el mundo está muy mal, con guerras por llegar, que todo está escrit, que él es una especie de dios y que será el juez en el próximo apocalipsis. Así ella poco apoco va perdiendo la cabeza mediante técnicas muy severas», relata Noelia.

Abandonó su hogar

Finalmente la joven abandonó su casa de Elche un 7 de enero de 2017, apenas cumplidos los 18 años. Entonces su familia comenzó una larga búsqueda que la llevó a la secta liderada por Manrique en San Martín de Pangoa, una población ubicada en la selva de Perú donde también había otras mujeres y niños.

Anteriormente según ha relatado Noelia la secta estuvo en un piso en el centro de Lima. «Allí se encontraron signos de violencia física, puertas reventadas, vecinos que decían que se oían gritos y que veían a las chicas siempre sumisas caminando detrás de él, amoratadas y que los pequeños se comportaban muy agresivos con otros niños del vecindario a los que llegaban a atacar como si fueran demonios».

Más tarde el grupo se trasladó a vivir a la selva, donde los encontraron. «El líder estaba en un pueblo junto con otras dos mujeres que lo mantenían y trabajaban en condiciones pésimas. Pero Patricia no estaba allí, se encontraba a una hora de aquel lugar en una especie de cuadra de animales, en condiciones infrahumanas. Estaba delgadísima y con un bebé en brazos al que estaban devorando los mosquitos. Comían una vez a la semana».

Recuperación difícil

Sobre la recuperación de Patricia, su prima recuerda que “ahora mismo acaba de salir de años bajo el yugo de este tipo, con lo que no se puede esperar una respuesta automática y que se lance a los brazos de su padre, al que aún no ha visto. Ellas -las secuestradas- ahora defienden a Manrique -como ocurre en otras sectas- por eso vamos a ir paso a paso. Espero que cuando vea a su padre algo en su cabeza haga ‘clic’. Respetamos su libertad, lo que quiera o crea, pero nuestra obligación como familia es que esté bien, ella y ahora su bebé”.

Reconoce además que en estos momentos traerla España es complicado . “En Perú el caso ha tenido mucha repercusión y parece que va a tomar más tiempo del esperado”. En cualquier caso, añade “lo vamos a intentar porque necesitan asistencia médica y psicológica”.

Por el momento Manrique está detenido y será investigado por el presunto delito de trata de personas, cargo que fue denunciado por el padre y los familiares de otras de las mujeres de la secta.

Precisamente, la hermana de otra de las víctimas de Manrique, Adriana Vega, declaró a los periodistas que el líder de la secta estudió filosofía y que toma “diferentes religiones para acoplarlas a su conveniencia” y captar a mujeres con las que mantiene relaciones sexuales.

Fuente EP Mundo ABC
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