¿Por qué no votaré el 20-M? ; Por Nicmer Evans

No votaré el 20-M porque soy un rebelde antisistema y no me lo calo más. Respeto totalmente a todos aquellos que han decidido votar y estoy convencido de que si se vota siendo de oposición, la lucha es la misma pero el método difiere. El liderazgo político opositor en pleno falló en definir una ruta que orientara asertivamente a la mayoría, así que la decisión queda solo en manos de la conciencia.

Fui chavista por ser antisistema y hoy, desde la izquierda democrática en la que siempre he militado, he decidido volver a mis raíces más básicas porque este sistema electoral no es ni se aproxima siquiera a las condiciones de la elecciones parlamentarias de 2015, que aunque no eran democráticas lograron ser competitivas y por ello se dio el resultado aplastante que reflejó lo que la mayoría pensaba de este gobierno nefasto y oprobioso.

No creo en este sistema electoral porque su convocatoria no fue en los tiempos electorales constitucionales; porque desde 2010 hemos pasado de más de 300 partidos políticos a solo 14; porque se han inhabilitado a la mayoría de los venezolanos que tienen aspiraciones presidenciales, a pesar de que ninguno de ellos me representa; porque estas elecciones son hijas de la muerte de muchos venezolanos honestos e inocentes; porque ante la violación permanente de los acuerdos que han suscrito los candidatos participantes, ellos no han sido capaces de denunciarlos con la contundencia necesaria para que no sigan ocurriendo; porque además el proceso electoral ha sido flagrantemente vulnerado en la “elección” de la ANC, de la que la empresa responsable del soporte tecnológico se retiró porque no daba garantía de más de 1 millón de votos, siendo esta la tercera elección a la espera de saber qué fue lo que realmente pasó; y, finalmente, porque no podemos conformarnos con migajas democráticas partiendo del principio de que “eso es lo que hay” y “a Maduro no podemos exigirle mejores condiciones”.

Esta es una decisión personal. Dentro de la organización a la que pertenezco (Movimiento por la Democracia y la Inclusión) hay, incluso, algún líder regional que ha decidido votar y eso no está mal; pero dejo claro con base en mi conciencia, después de saber cómo se maneja el gobierno y de lo que es capaz, y del legítimo temor y desconfianza que se cierne sobre los actuales candidatos, que prefiero no votar como protesta y seguir luchando porque hayan unas verdaderas elecciones libres y transparentes o que por lo menos nos pongamos de acuerdo la mayoría para exigir otros términos y confrontar en bloque al autoritarismo.

También dejo claro que, en defensa del Frente Amplio como el espacio natural de debate y formulación de políticas antiautoritarias, difiero radicalmente de un sector que pretende hacer política a tiros, disparando a quienes apuestan por la vía electoral a pesar del fraude montado. La política es el arte de sumar en torno a una idea, no de confrontar con tus posibles aliados sin antes intentar persuadir con razones y argumentos; pero me distancio aún más de aquellos que llaman a la estúpida inacción para el 20-M. Yo no voy a votar, pero no me quedaré de brazos cruzados esperando la nada.

El 20-M debemos trabajar para lo que sucederá el 21 de mayo sea cual sea el resultado (que hoy no es muy difícil saberlo), pero no podemos esperar al 20. Nosotros, ya desde hace meses, estamos trabajando en función de la unión de las fuerzas de base que propugnamos por una verdadera transformación política y hoy seguimos insistiendo en ello. No podemos esperar al 20-M y convocar a paralizarnos sería el más fatal de los errores.

Un 23 de Enero del siglo XXI es posible, así como una salida electoral también lo es aún, si se logra postergar este fraude, pero llegaremos a cualquier escenario favorable solo si vamos unidos la mayoría.

Fuente EP Mundo Nicmer Evans
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