Primera dama de Nicaragua desata la polémica con irónica declaración

El gobierno de Nicaragua calificó el lunes el hecho de retomar el control del noroeste del país, tras atacar las protestas civiles en la zona, como una “obra de la fe de Dios”, en una jornada en la que al menos cuatro personas murieron en medio de la crisis que ya ha dejado más de 218 muertos.

“Haber logrado esta mañana recuperar movilidad, seguridad, en la [carretera] Panamericana, estamos hablando de Nagarote, estamos hablando de La Paz Centro, dar lugar al tránsito y al tráfico internacional, un acontecimiento milagroso, obra de la fe en Dios”, dijo la vicepresidenta de Nicaragua, Rosario Murillo, a través de medios gubernamentales.

Las ciudades del noroeste de Nicaragua que sufrieron el ataque de las “fuerzas combinadas” del gobierno, integradas por policías, antimotines, “parapolicías”, paramilitares y grupos de choque oficialistas, fueron Nagarote y León.

Pobladores de los movimientos “19 de Abril” de ambas ciudades afirmaron que las “fuerzas combinadas” no atacaron los tranques (bloqueos de carreteras) en la Panamericana, sino que entraron directamente a los barrios.

Nagarote reportó cuatro heridos en el ataque, uno de ellos grave, así como el fallecimiento de la suboficial mayor de la Policía Nacional, Zayra Julissa López.

Las ciudades del noroeste de Nicaragua que sufrieron el ataque de las “fuerzas combinadas” del gobierno, integradas por policías, antimotines, “parapolicías”, paramilitares y grupos de choque oficialistas, fueron Nagarote y León.

Pobladores de los movimientos “19 de Abril” de ambas ciudades afirmaron que las “fuerzas combinadas” no atacaron los tranques (bloqueos de carreteras) en la Panamericana, sino que entraron directamente a los barrios.

Nagarote reportó cuatro heridos en el ataque, uno de ellos grave, así como el fallecimiento de la suboficial mayor de la Policía Nacional, Zayra Julissa López.

Nicaragua lleva más de dos meses envuelta en la crisis sociopolítica más sangrienta desde la década de 1980, con Daniel Ortega también como presidente.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en un reclamo que pide la renuncia del mandatario, después de once años consecutivos en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción en su contra.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald
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