Profesora suelta la sopa entre lágrimas y hunde a Cifuentes

La cúpula de la Universidad Rey Juan Carlos tenía ese presentimiento. La que figuraba como presidenta del tribunal examinador de Cristina Cifuentes iba a cantar. Se llama Alicia López de los Mozos y ya era vox pópuli que su firma en el acta de la defensa de la tesina había sido falsificada. Lo ha reconocido ante la instructora de la Información Reservada que designó la URJC.

No han hecho falta siquiera los observadores externos, que todavía no se habían trasladado a Madrid porque ni siquiera se les había citado. Las palabras de López de los Mozos, “entre lágrimas” -así lo cuenta a este diario alguien cercano al caso-, desmontan las excusas esgrimidas por la presidenta de la Comunidad de Madrid este miércoles en la Asamblea. De ahí que la URJC haya trasladado el caso a la Fiscalía.

Tras escuchar sus palabras, la universidad Rey Juan Carlos ha trasladado el caso a la Fiscalía. Según fuentes del caso, expuso su testimonio “entre lágrimas”.

La líder popular se agarró en su día a varios papeles, entre ellos ése en el que figuraban la propia López de los Mozos y otras dos profesoras más -Clara Souto y Cecilia Rosado- como miembros del tribunal que, el 2 de julio de 2012, escuchó supuestamente la defensa de la tesina.

López de los Mozos rompe la coartada

López de los Mozos ha roto la coartada y está por ver cómo reacciona Enrique Álvarez Conde, director del Instituto de Derecho Público, el órgano satélite de la URJC que expidió el máster de Cristina Cifuentes. Las otras dos profesoras, según informa El Confidencial, no han declarado tras lograr una baja médica por depresión.

Álvarez Conde organizó una reunión en un despacho de abogados con las implicadas para pactar una versión común. También logró posponer su declaración para ser el último en la lista. Las palabras de López de los Mozos, también secretaria y protegida de Álvarez Conde, han desnudado aquella primera comparecencia en la que distintos miembros de la Universidad Rey Juan Carlos pretendieron vestir de rigurosidad los estudios de la presidenta.

Ya en primera instancia, el tribunal que figura como examinador de Cifuentes incumplía el reglamento del centro, que exige un profesor externo para cada una de las tesinas. En este caso, las tres engrosaban la plantilla de la URJC. Ninguna de ellas ostentaba, en ese momento, el rango de titular. Algo que consiguió la propia López de los Mozos en diciembre de 2017.

La zona cero: el Instituto de Derecho Público

El meridiano de Greenwich del máster de Cifuentes se encuentra en el Instituto de Derecho Público. Un órgano adscrito a la URCJ, pero con independencia suficiente como para no rendir cuentas económicamente a su ascendiente y tener un CIF propio. Tanto Álvarez Conde, presunto tutor del TFM de la presidenta, como las tres profesoras del tribunal están ligadas al Instituto. Esta semana, el catedrático iba a ser reelegido como director, al no existir otro candidato, pero la votación fue pospuesta debido al eco mediático de la investigación.

Esta mañana, según contrastaba EL ESPAÑOL, Álvarez Conde se encontraba reunido con su abogado para preparar su defensa. Una estrategia que quizá ya no tenga sentido, teniendo en cuenta que una de sus protegidas ha volado por los aires esa patina de legalidad.

Alicia López de los Mozos era la profesora implicada con el cargo de mayor importancia en este Instituto de Derecho Público, que se mantiene gracias a subvenciones públicas y privadas. “Un chiringuito” -así lo definen algunos profesores de la URJC- constituido a modo de lobby para hacer negocio con el mero peaje de abonar a la universidad parte de las matrículas.

Fuente EP Mundo El Español
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