Repartidor de pizza lee los labios de una mujer y evita un siniestro suceso

Un hombre de 55 años de Grafton, Wisconsin, tenía secuestrada a su expareja y la estaba torturando. Pero pidió una pizza y su crimen tuvo un desenlace diferente.

El sujeto enfrenta varios cargos de violencia doméstica y abuso luego de que, presuntamente, entrara a la fuerza a la casa de su exnovia, la golpeara y amarrara. Un repartidor de pizza alertó a la policía luego de que, al entregar un pedido, la mujer le dijera con los labios “ayúdame”, sin emitir sonido.

De acuerdo a documentos oficiales, la víctima es una mujer de 57 años que comenzó a salir con el agresor en 2016, vivieron un tiempo juntos hasta agosto de 2018. Luego de terminar su relación, la mujer se mudó.

Secuestrada

El pasado jueves 27 de septiembre, Hoffman entró a la casa de su exnovia sin su permiso. La mujer intentó llamar a la policía pero el sujeto le arrebató el teléfono.

El reporte detalla el abuso que la mujer sufrió después: golpes, jaloneos, caída por las escaleras. Ella quedó con un ojo morado y sangrando de la nariz.

En ese momento, Hoffman los encerró a ambos en el baño mientras la mujer atendía sus heridas. Después de eso, Hoffman la llevó a la fuerza a la recámara, donde la amarró de pies y manos usando un cable, y la amordazó con una toalla.

La víctima dice que durante la media hora que la tuvo amordazada, tuvo dificultades para respirar y pensó seriamente que iba a morir.

Luego de que Hoffman la desamarrara, no la dejó salir de su casa por horas y utilizó el celular de ella para enviarle mensajes a sus hijos y ocultar lo que pasaba, bajo el cuento de que “estaba enferma” y no debían visitarla en días.

Pidió una pizza

Más tarde, Joey Grundl, un repartidor de Domino’s Pizza, llegó a la casa donde se encontraban Hoffman y su víctima a entregar un pedido. Mientras el agresor atendía la puerta, Grundl notó la presencia de la mujer atrás.

La mujer le señaló con su mano el ojo morado, muestra de los golpes que había recibido, y con los labios solamente le indicó que llamara a la policía. El repartidor, en cuanto se dio la vuelta, llamó al 911 y contó lo que pasó.

“Es aterrador. Le di la pizza y noté que detrás de él estaba su novia. Ella señaló un ojo morado que tenía muy visible. Me dijo con los labios ‘llama a la policía’” declaró Joey Grundl.

Gracias a ello, la policía pudo rescatar a la mujer quien estaba siendo amenazada de muerte, pues Hoffman traía una pistola en su auto la cual “lamentaba no haber llevado dentro de la casa para darle un tiro a ella y luego a sí mismo”.

Fuente EP Mundo Noticias Ya
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