Reportera del NYT paga caro su romance con un funcionario del Senado

¿Libertad de expresión? El Departamento de Justicia de Estados Unidos le notificó a Ali Watkins que sus correos fueron confiscados. La periodista sostuvo un romance con un funcionario de seguridad que reveló información clave.

Tras las afirmaciones del presidente sobre algunos medios de comunicación a los que acusa de fabricar noticias (fake news) y de ser el enemigo del pueblo, ahora el periodismo parece que se enfrenta a un verdadero enemigo que atenta contra la libertad de expresión.

Esta semana  se dio a conocer que los fiscales federales de  una investigación criminal confiscaron años de correos electrónicos y registros telefónicos de una reportera de seguridad nacional, por primera vez  bajo la administración Trump.

El jueves por la noche, el FBI arrestó al recientemente retirado director de seguridad del Comité de Inteligencia del Senado, James Wolfe. Los fiscales federales lo acusaron de mentirle a los investigadores sobre sus contactos con varios reporteros, incluyendo Ali Watkins, quien trabajó  anteriormente con Buzzfeed, Político y ahora con The New York Times, y con quien Wolfe tuvo una relación sentimental.

Peligra la confidencialidad

El Departamento de Justicia le envió a Watkins una carta informándole que recopiló los reportes de 2014 a 2017 de dos cuentas personales de correo electrónico y de su número de teléfono. El Departamento de Justicia incautó los datos a través de Google y Verizon.

El FBI parece haber estado investigando la revelación de información clasificada sobre Carter Page, un ex asistente de campaña de Trump, sospechoso de posibles tratos ilegales con funcionarios de la inteligencia rusa.

En algún momento, los investigadores confiscaron varios años de registros telefónicos y de correo electrónico de las cuentas de Watkins. Lo alarmante es que entre otras cosas, dichos registros revelan detalles íntimos sobre con quién y cuándo se comunicó Watkins, lo que significa que los investigadores podrían identificar potencialmente a sus fuentes confidenciales, en su búsqueda de Wolfe como una de estas fuentes.

Los lineamientos internos del Departamento de Justicia prohíben a los investigadores atacar a un reportero a menos que no puedan obtener la información relevante de una fuente que no sea de los medios de comunicación y la información sea  verdaderamente esencial para el caso.

En ausencia de una ley federal, los medios de comunicación deben confiar en la discreción del Departamento de Justicia. La aplicación de la ley tradicionalmente ha reconocido el papel esencial que desempeñan los periodistas en una democracia y, como se señaló, solo se dirigirá a los periodistas en las investigaciones cuando otras opciones hayan fallado.

Los defensores de los medios están preocupados de que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley pudieran comenzar a obtener los registros de los periodistas como un primer paso, en lugar de un último recurso, exponiendo las comunicaciones de periodistas con cualquier cantidad de fuentes confidenciales.

No se sabe si las acciones contra Watkins serán el inicio de una era donde se atentará abiertamente contra la libertad de expresión.

Fuente EP Mundo Azteca América
Cargando...
Cargando...