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Jun

Sánchez tiene nuevos planes para los etarras presos

Actualizado: 27/06/2018 20:45

El Gobierno utilizará los datos sobre el grado de reinserción de los reclusos que recabó el Ejecutivo de Mariano Rajoy en febrero como parte de su plan para acercar de manera individualizada a cárceles próximas al País Vasco y Navarra a presos de ETA.

Pedro Sánchez ha apuntado este miércoles que se trasladará primero a los mayores de 70 años y a los gravemente enfermos —poco más de veinte—, pero Interior ha precisado que estos serán solo dos de los criterios que se tendrán en cuenta.

De los 241 presos de ETA actualmente encarcelados en España (hay otros 51 recluidos en Francia y uno más en Portugal), solo tres tienen más de 70 años, según los datos de Etxerat, la asociación de apoyo a las familias de los presos. Se trata de Santiago Etxaniz Alkorta, Santiago Arróspide Sarasola, Santi Potros, y Joseba Arregi Erostarbe, Fittipaldi. Los dos últimos, antiguos integrantes de la cúpula de la organización terrorista.

El mismo colectivo de familiares cifra en sus informes en 13 el número de reclusos con enfermedades graves, aunque aseguran que al menos media docena más sufren dolencias —en su mayoría de origen psíquico— y ni ellos ni sus familias quieren que trascienda. A todos ellos se suman en concreto dos presas que tienen hijos de corta edad. En total, algo más de una veintena de reclusos que, según las palabras que ha pronunciado Sánchez en los pasillos del Congreso, serían los primeros favorecidos por la decisión del Gobierno de poner fin a la política de dispersión.

Sin embargo, el Ministerio del Interior y su titular, Fernando Grande-Marlaska, se han apresurado a precisar que los criterios de edad y estado de salud no serán de aplicación automática para lograr ese acercamiento, y que se tendrán en cuenta otros factores antes de decidir si a un preso se le aplica la medida. “No va a haber traslados colectivos. Todo se hará de manera individualizada, estudiando caso por caso”, han reiterado fuentes penitenciarias.Entre esos criterios están la condena recibida, el tiempo restante por cumplir y el comportamiento dentro de prisión.

De hecho, estos son los criterios que Instituciones Penitenciarios ya manejó en febrero. Entonces, con Mariano Rajoy al frente del Gobierno, Prisiones solicitó de manera urgente a los directores de las cárceles información sobre aquellos reclusos etarras que hubieran dado muestras de aceptar “las vías facilitadoras de la reinserción”. Cuando salió a la luz que Interior recababa estos datos, el departamento que entonces encabezaba Juan Ignacio Zoido se apresuró a asegurar que era algo “rutinario”. Sin embargo, fuentes de Instituciones Penitenciarias admiten ahora que esa información, actualizada, es la que se está utilizando para decidir qué presos se verán favorecidos por el acercamiento.

Progresión de grado

La información recoge datos sobre los internos etarras que hayan solicitado formalmente algún tipo de mejora en su situación penitenciaria después de que el colectivo de presos de la organización terrorista (el EPPK en sus siglas en euskera) les autorizase en junio de 2017 a pedirlos de manera individualizada. En concreto, quería saber quiénes habían pedido una progresión de grado —el 88% de los presos etarras está clasificado en el primero, el más duro—, algún tipo de permiso, un destino laboral dentro de prisión o participar en programas de tratamiento y actividades dentro de la cárcel. El expediente de cada preso debía contener una copia de cada una de las solicitudes que hayan hecho los presos en dicho sentido.

También detalla quiénes siguen los llamados Programas Individualizados de Tratamiento, conocidos por las siglas PIT y destinados a “la promoción y crecimiento personal, la mejora de las capacidades y habilidades sociales y laborales, y la superación de los factores conductuales o de exclusión que motivaron las conductas criminales de cada persona condenada”. Entonces, Interior también reclamó conocer “cualquier otro indicio indicativo” de que el preso aceptaba las vías legales de reinserción y una copia.

“Será más determinante que un preso haya mostrado signos evidentes de repudiar la violencia o que haya mostrado un buen comportamiento en prisión, que el simple hecho de tener más de 70 años”, recalcan fuentes de Instituciones Penitenciarias. También admiten que pesará mucho los delitos cometidos y la condena. “La medida no se aplicará a presos con asesinatos o muy destacados”, admiten.