Se desenmascara el terrible y sangriento plan de la célula de Ripoll

Para los atentados del 17 de agosto en Barcelona y Cambrils los miembros de la célula terrorista Ripoll tenían planes aún más sangrientos y terribles de los que lograron consolidar. El ardid que logró ser truncado a tiempo incluía un ataque con un camión bomba que habría dejado víctimas incontables.

Cuando fueron a recoger el camión el 16 de agosto por la mañana en el establecimiento Telefurgo de Sabadell, descubrieron que el vehículo sólo se podía conducir con un carnet C y no con el B que tenían los yihadistas mayores de edad. Allí mismo improvisaron y se llevaron una furgoneta Fiat Talento por la mañana, la que apareció después abandonada en una calle de Vic. Por la tarde recogieron otra Fiat Talento, la que al día siguiente, minutos antes de las cinco de la tarde, sembraría de muerte y un dolor inexplicable en la Rambla. Fue ese mismo jueves 17 de agosto por la mañana cuando en una sucursal de Ruzafa, en Parets del Vallès, alquilaron la Renault Kangoo que fue abandonada por la tarde en la AP-7, a la altura de Cambrils, tras sufrir una colisión con otro vehículo.

La explosión en la casa ocupada de Alcanar, en la que tres de los terroristas ultimaban los preparativos con los más de 200 kilos del explosivo artesanal TATP ( la madre de Satán), que iban a utilizar ese fin de semana, acabó de dar al traste con los planes de la célula. Se conoce el dolor que provocaron horas después en la Rambla, la Diagonal y Cambrils, pero los diez meses de investigación de los Mossos d’Esquadra, la Guardia Civil y la Policía Nacional, con la ayuda del CNI, han permitido reconstruir al detalle todas esas horas que transcurrieron entre la explosión de Alcanar y la muerte del principal terrorista en Subirats, y conseguir una idea bastante ajustada de los verdaderos planes del comando de Ripoll.

La célula iba a llenar el camión de bombonas de butano y atacar luego varios puntos

Los terroristas pretendían llenar la caja del camión con las bombonas de butano que durante meses acumularon en la casa de Alcanar y colocar en su interior parte del explosivo. ¿Dónde querían hacer estallar el camión bomba? Los días previos a los atentados, durante varias jornadas, los líderes de la célula realizaron búsquedas en internet a través de sus móviles y ordenadores. Todas las consultas han sido recuperadas por los investigadores. La célula de Ripoll iba a cometer una gran masacre. Los miembros del comando buscaron el nombre de las discotecas más concurridas y populares de Lloret de Mar y de la ciudad de Barcelona. También se interesaron por el próximo partido que jugaría el Barça en el Camp Nou y por los planos de la torre Eiffel de París. También hay búsquedas sobre la Sagrada Família, aunque el único superviviente de la explosión de Alcanar, Mohamed Houli Chemlal, no fue capaz de concretar ni en los distintos interrogatorios con los investigadores ni después ante el juez Fernando Andreu cuál había sido el principal objetivo elegido por la célula para atentar en Barcelona.

De hecho, los servicios de información de las distintas policías no descartan que tras esa secuencia de atentados que la célula pretendía perpetrar durante varios días en Barcelona intentaran después llegar hasta París para atacar su icono, la torre Eiffel.

Pero antes de llegar a la capital francesa, la célula iba a cometer acciones individuales en varios puntos de la ciudad de Barcelona. Por ello, entre los restos de materiales que se clasificaron en las ruinas de Alcanar, tras separar las ruinas a mano, piedra a piedra, se encontraron unos artefactos, a modo de granadas, elaborados de forma casera. Y cilindros con los que se iba a completar los cinturones de explosivos que se habían fabricado a partir de unas fajas adquiridas por internet. Uno de esos chalecos se pudo recuperar prácticamente intacto.

Entre esas ruinas del chalet, los investigadores encontraron también la tarjeta de memoria de una cámara fotográfica que dos de los terroristas compraron en un establecimiento de la FNAC de París en el viaje de ida y vuelta que hicieron a Francia cinco días antes de los atentados. Al volante del Audi 3 que cinco de los terroristas utili­zaron después para atentar en Cambrils, Younes Abouyaaqoub y Omar Hichami estuvieron en ­París los días 11 y 12 de agosto. Fue un viaje que los servicios de inteligencia franceses han logrado reproducir paso a paso y en el que no han podido confirmar que se reunieran con alguien, aunque la hipótesis con la que trabajan los investigadores es que aquella noche tuvieron una reunión clave para los atentados.

La torre Eiffel la visitaron dos veces, la noche en la que llegaron y al día siguiente con los primeros rayos de luz de la mañana. Y en las fotografías y los vídeos se aprecia que, pese a disimular colocándose uno de ellos como si fuera a tomarse un retrato para recuerdo del viaje, lo que en realidad se enfoca son las colas de acceso y la posición de los vehículos policiales y del ejército. De hecho, en uno de los vídeos se oye como uno de los terroristas comenta: “Enfoca al coche policial, que se vea bien”.

Todos los vídeos son de pocos minutos. Los yihadistas se grabaron y fotografiaron en París, en el coche de vuelta a Ripoll, y después, cuatro de ellos, en la casa de Alcanar. No son imágenes reivindicativas. De hecho, parece que están jugando y produce escalofríos la insensatez e imprudencia con la que manipulan la gran cantidad de explosivo que se ve secando sobre el suelo de la estancia inferior de la vivienda. El explosivo ya estaba casi listo. En las pequeñas grabaciones uno de los terroristas aparece con guantes rellenando cilindros. Otro manipula el material sin protección. Se ríen. Uno enciende la luz, cuando la acción simple de accionar el interruptor podría haber provocado la explosión que llegaría la noche del 16 de agosto y que acabó por truncar los planes del comando. En otro momento, uno de los terroristas aparece con uno de los cinturones explosivos puesto, con los cilindros rellenos y ya colocados. La imagen, aseguran a este diario varias fuentes al corriente de la investigación, “impresiona mucho”. Uno de los jóvenes mira a la cámara, habla en árabe y en castellano, pero pronuncia la palabra mossos en un catalán perfecto. Son la única policía que conocen, se han criado en Ripoll y amenazan a la policía catalana con la misma intensidad con la que advierten a los españoles: “Vais a sufrir mucho”. También se hacen fotografías con la señal de victoria. Mostrando los cilindros. Señalando el explosivo. Se trata de Mohamed Houli, Younes Abouyaaqoub y Mohamed Hichami. Un cuarto graba.

Los yihadistas buscaron en internet si el Barça jugaba esa semana y discotecas

Los investigadores calculan que la célula llevaba un par de meses elaborando el explosivo. Pero el trabajo no empezó en Alcanar, sino que las labores se iniciaron en un piso que los Mossos d’Esquadra ya han localizado en Ripoll. Cuando los investigadores entraron en la estancia estaba especialmente limpia. Los Tedax localizaron en el interior de la nevera trazas de TATP. La célula empezó a fabricar el explosivo en ese piso, dentro de un bloque habitado. La estancia no sólo se les quedó pequeña, sino que, a pesar de las medidas de ventilación que utilizaban, el olor era sospechoso y algunos vecinos ya habían empezado a preguntar. Fue entonces cuando decidieron trasladar el laboratorio a la casa de ­Alcanar que algunos jóvenes de la célula ya habían localizado meses atrás, por las indicaciones del líder espiritual del comando, el imán de Ripoll Abdelbaki es Satty.

Los investigadores no han podido concretar quién era el encargado de dirigir las labores de fabricación de los explosivos. Varios de los terroristas tenían conocimientos de química. Además, entre el material localizado en sus ordenadores habían varios manuales de fabricación, uno lo tenían impreso y la policía logró reconstruirlo a partir de trozos minúsculos hallados entre los restos de Alcanar. También se localizó un informe oficial de la Brigada de Información de la Jefatura Superior de Andalucía Occidental, que en su día se filtró y en el que aparece un listado de recomendaciones a los policías en intervenciones con personas árabes, y la manera de identificar algunos de los precursores utilizados en la elaboración del TATP.

A estas alturas de la investigación, los distintos servicios de información no tienen duda de que la célula, pese a lograr la radicalización y organización de manera autónoma, sin dependencias acreditadas con el Estado Islámico, sí recibió algún tipo de consigna de algún dirigente terrorista afincado en Europa. Alguien que de alguna manera les dio el empujón y ayudó a elegir el momento y envalentonarse para seguir adelante improvisando un nuevo plan, pese a la explosión de Alcanar y la muerte de dos de sus miembros.

En su momento, el juez Fernando Andreu creó varios grupos de trabajo internacionales. Uno con Marruecos, otro con Francia y otro con Bélgica. El trabajo sigue y se da valor a los dos presuntos terroristas detenidos tras la caída de la célula principal. Se trata de Said ben Aissa, detenido por la Guardia Civil en Vinaròs el pasado 22 de septiembre, tras ser identificado por los Mossos a partir de pruebas encontradas en Alcanar, y al que se acusa de colaborar en la compra de materiales para la elaboración de los explosivos. Y más recientemente, Mohamed Bounmansour, detenido en Francia el pasado 20 de febrero y al que se le han demostraron vínculos con Driss Oukabir. En ambas detenciones, la Guardia Civil estuvo acompañada por la policía catalana.

Fuente EP Mundo La Vanguardia
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