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17
Ene

Sucios actos de un cura perverso contra una niña que temía dormir sola

Actualizado: 17/01/2018 8:34

La Audiencia Provincial de Palma juzga este miércoles a A.C.O., un ex párroco de 74 años que ejercía en Selva y que en 2015 aprovechó que estaba en su casa (Santanyí) en compañía de una menor de 12 años de edad para, presuntamente, someterla a tocamientos.

Según el escrito de acusación, la niña tenía miedo de dormir sola y se acostó en la cama del acusado. Así pues, este empezó -supuestamente- a tocarle el abdomen, bajando hasta la cadera y la ingle, momento en que la menor le propinó un codazo para que parara.

A pesar de esto, el hombre volvió a repetir los tocamientos hasta que la niña le volvió a dar otro codazo.

Los hechos constituyen un delito de abuso sexual y el encausado se enfrenta a una pena de tres años de cárcel.

Durante su declaración, el ex párroco ha asegurado que tras la acusación de abuso sexual hay “un móvil económico” por lo que ha negado los hechos de los que se le acusa. “El padre me pidió 60.000 euros”, ha asegurado en el juicio.

“No reconozco los hechos en absoluto, es absolutamente falso”, ha manifestado el ex capellán al ser preguntado por el Ministerio Fiscal en relación a los presuntos tocamientos a una niña de 12 años que habrían tenido lugar en Santanyí en el año 2015.

A.C.O. ha señalado que la niña acudió a su casa, pero que “nunca” la tocó y que fue para recibir apoyo debido a que su madre había fallecido hacía poco y su padre esperaba un hijo de otra mujer. “No tuve contacto físico con ella de ninguna manera”, ha asegurado.

Respecto al móvil económico, el ex cura ha dicho que el padre de la menor le exigía la cantidad de 60.000 euros derivados de una comisión por la ayuda para vender su casa de Port des Canonge. Cuando al final, decidió no venderla al comprador encontrado por el padre, este le habría amenazado y exigido el equivalente a la comisión que se tendría que haber embolsado, ha asegurado.

Asimismo, ha dicho que la niña le contó que para su padre ella no era lo “más importante” sino que era el “sexo” y que por eso se había casado con una “puta”. “No solo me lo ha dicho la abuela”, asegura que le confesó la menor, “si no que yo lo he visto en las grabaciones de sus relaciones sexuales que he visto en su móvil”.

Por su lado, el padre de la niña ha negado haber amenazado “en la vida” a nadie ni haber grabado “nunca” sus relaciones sexuales.

Testamento

En otro sentido, el padre ha revelado que el ex cura le había dado “un testamento” en el que incluía como herederos a los niños de los que presuntamente habría abusado para comprar su silencio y que él había sido víctima de abusos por parte de A.C.O. hacía 30 años. Preguntado por el presidente del tribunal, el magistrado Jaime Tártalo, ha respondido: “No sé por qué incluí el testamento en mi denuncia”.

A pesar de esto, ha dicho que él no se acordaba de estos hechos y que cuando la niña le contó que el ex capellán “la había tocado por la barriga y que había bajado hacia más abajo”, le “explotó en la cabeza”.

Asimismo, ha contado que su familia presentó tres denuncias: la de su hija, la de uno de los hijos de su nueva mujer y la suya propia.

El relato de la niña es creíble

La psicóloga encargada de valorar a la menor ha asegurado ante el tribunal que la joven aporta un testimonio “suficiente, creíble y libre” y descarta que sea para obtener un beneficio.

La especialista del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS) ha detallado que según el informe SVA, que determina el testimonio de víctimas de abusos sexuales, la menor cumple 14 de los 19 criterios de credibilidad por lo que la perito considera que la niña ha vivido los hechos que relata.

Por otra parte, la psicóloga de la Unidad Terpéutica de Abuso Infantil (UTASI) del Govern balear que ha tratado a la menor hasta en 26 ocasiones, ha asegurado durante el juicio que el estado emocional de la joven es compatible con lo que cuenta que ocurrió.

La terapeuta ha apuntado que no considera que la menor sea fantasiosa “como para inventar un tema de abuso” y considera que es más madura de lo normal para ser una chica adolescente.

Según la psicóloga, la menor se sentía orgullosa de haber parado lo que podría haber ido a más pero a consecuencia de lo ocurrido empezó a desconfiar de los hombres, especialmente de los curas. Además, la terapeuta ha indicado que esta situación hizo que le empezase a ocasionar ansiedad y preocupación todo lo relacionado con el sistema judicial.

Según la Fiscalía, los hechos que se juzgan ocurrieron en febrero de 2015, en el domicilio del sacerdote jubilado en Calonge, en el municipio de Santanyí, cuando la menor, que tenía miedo de dormir sola, se acostó en la cama de él, y el acusado, con intención de satisfacer sus deseos sexuales, empezó a tocar el abdomen de la menor, bajando hasta la cadera y la ingle, momento en el que la niña, al sentirse incómoda, la propinó un codazo.

El ministerio público pide que sea condenado a 3 años de prisión.