Saltar al contenido
31
Dic

¡Susto! “Miss Inflación” protagoniza la quema de Noche Vieja

Las calamidades que vivió Venezuela en el 2018 se juntan en la quema del Año Viejo, una antigua tradición andina. La presentación de una muñeca como “Miss Inflación” causó impresión en un país considerado una fábrica de reinas de belleza.

La idea la tuvo Enrique Labrador, mecánico de 53 años, hizo la representar en honor a la implacable escalada de precios, estimada por el Fondo Monetario Internacional, en 1.350.000 por ciento para 2018 y en 10.000.000 por ciento para 2019.

Pulverizado por la hiperinflación, el salario mínimo de 4.500 bolívares -equivalente a unos seis dólares en el mercado de divisas paralelo- apenas alcanza para dos kilos de carne, lo que ha empujado a millones a marcharse del país.

“Miss inflación se hizo por lo que estamos viviendo en Venezuela, donde los precios suben cada hora. Esto rebasó los límites”, comentó Labrador.

Las escenas de coloridas figuras transcurren en Táchira (oeste), estado fronterizo con Colombia, donde cada 31 de diciembre se celebra el ritual que busca dejar atrás lo malo. Las calles de San Cristóbal, la capital, se llenan de monigotes que serán incinerados a la medianoche.

Muñecas de cartón que representan la inflación desbocada de Venezuela en 2018 llamadas “Miss Inflación”.

Diseños rudimentarios son hechos con materiales reciclados para plasmar los males del otrora rico país petrolero caído en desgracia: inflación, migración masiva, escasez de todo tipo de bienes y corrupción.

Sillas vacías

Ana Quintero, de 53 años, quien ha visto partir a varios familiares huyendo de la crisis, armó frente a su casa una escena de la migración que incluye un viejo carro lleno de maletas con una familia a bordo, un puesto para sellar pasaportes y una valla en la que se lee:  “Adiós, Venezuela”.

La representación del Volkswagen Escarabajo se consumirá en el fuego.

“Este año habrá cinco sillas vacías en el comedor de nuestro hogar, es fuerte expresar este dolor que sentimos”, contó Ana con voz entrecortada.

Una mujer mira muñecas de cartón que representan a migrantes venezolanos que huyen a otros países sudamericanos, antes de la tradición de “quema del año viejo”.

Según la ONU, unos 2,3 millones de venezolanos han emigrado desde 2015, cifra que convierte al éxodo venezolano en el mayor movimiento masivo de población en la historia reciente de Latinoamérica.

Labrador explica que la quema del Año Viejo es una costumbre para recibir el nuevo con “buenas energías”, incinerando las imágenes de los políticos que “se portan mal”. Un monigote con traje y corbata representa al expresidente de la estatal petrolera PDVSA Rafael Ramírez, acusado por la justicia de una trama de corrupción que implicó pérdidas millonarias a la principal industria de Venezuela.

El atractivo de las creaciones hace que muchos se acerquen para tomarse fotos. La escasez de gas y gasolina, común en los estados del interior del país, fue representada con cilindros y camiones cisterna con el logo de PDVSA, responsable del suministro de combustibles.

“Estamos cansados de que sea el pan de cada día”, dijo Sergio Sánchez, albañil de 50 años y creador de uno de los diseños.

Los viejos billetes de banco venezolanos se colocan en un camión cisterna a gas que representa la crisis en la compañía petrolera PDVSA.

Tradicionalmente la quema del Año Viejo se realiza con pirotecnia, pero este año será escasa pues los precios para adquirirla están lejos del alcance de la mayoría.

Fuente: La Patilla