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Tenga cuidado con estos dos químicos de los antibacteriales

Actualizado: 10/10/2018 22:49

La Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) prohibió la comercialización de jabones antibacteriales que contengan triclosán y triclocarbán en límites superiores a los permitidos.

El triclosán solo puede estar presente en dichos jabones en una concentración máxima del 0,3%.

Para el triclocarbán, el límite es de 0,2% y hasta el 1,5%, cuando el producto cosmético que lo contiene se retira con agua.

Como se recuerda, la Digemid dispuso en setiembre de 2017 el retiro del mercado de los jabones con dichos químicos en atención a una disposición de la Comunidad Andina de Naciones (CAN).

La CAN, a su vez, había adoptado dicha decisión siguiendo informaciones difundidas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) sobre la prohibición de los productos antibacterianos con triclosán y triclocarbán.

El Indecopi precisa en este punto que el Perú, por ser parte de la CAN, está vinculado a normas supranacionales que regulan los productos cosméticos, entre ellos, los jabones antibacteriales.

Es importante subrayar que la Digemid no ha prohibido el uso de los ingredientes triclosán ni triclocarbán para la elaboración de jabones antibacteriales, sino que ha establecido límites de uso.

Triclosán y triclocarbán

Según la FDA, la exposición a largo plazo a ciertos ingredientes activos usados en los productos antibacterianos —por ejemplo, triclosán (en jabones líquidos) y triclocarbán (en jabones de barra)— podría presentar riesgos para la salud, como resistencia bacteriana o efectos hormonales.

En ese sentido, la organización estadounidense dio a conocer en setiembre de 2016 la regla definitiva que prohíbe la comercialización (en EE.UU.) de los jabones antisépticos de venta libre (OTC, por sus siglas en inglés) que contienen dichos ingredientes.

“Los fabricantes no han podido demostrar que su uso a largo plazo sea seguro ni más eficaz que el jabón tradicional y el agua para la prevención y la propagación de ciertas enfermedades”, precisó en aquella ocasión la FDA.

Esta regla final atañe a los jabones antisépticos de venta libre que contienen uno o más de 19 ingredientes activos específicos, incluidos los ingredientes de uso más frecuente: el triclosán y el triclocarbán. Esta regla no afecta a los geles y toallitas “desinfectantes” para manos, ni a los productos antibacterianos usados en instalaciones médicas”, precisa.

Efectos preocupantes en la salud

De acuerdo a una investigación publicada en PNAS en 2012, por investigadores de la Universidad de California en Davis y la Universidad de Colorado, en Estados Unidos, el triclosán dificulta las contracciones musculares a nivel celular, retarda la natación en los peces y reduce la fuerza muscular en ratones.

“El triclosán se encuentra en casi todas las casas del mundo, y es un fenómeno generalizado en el medio ambiente”, afirmó en aquel año Isaac Pessah, profesor y director del Departamento de Biociencias Moleculares en la Universidad de California, en Davis, y principal investigador del estudio.

En el laboratorio, el triclosán afectó a la capacidad de contraerse de las células del músculo cardíaco, y las fibras musculares. En la presencia de triclosán, la comunicación normal entre las dos proteínas que funcionan como canales de calcio se vio afectada, causando insuficiencia en los músculos cardiacos y esqueléticos.

El equipo también observó que el triclosán altera la contractilidad de los músculos cardíacos y esqueléticos en animales vivos: los ratones anestesiados utilizados en el estudio mostraron una reducción, de hasta un 25%, en las medidas de la función cardíaca a los 20 minutos de exposición a la sustancia química.

También se evaluó los efectos del triclosán sobre la carpa cabezona, un pequeño pez utilizado normalmente como modelo para estudiar el impacto de los contaminantes acuáticos. En las carpas expuestas al triclosán en el agua, durante siete días, se redujo significativamente la natación.

Según ABC, el equipo de investigación ya había relacionado el triclosán con otros efectos potencialmente dañinos, incluyendo la interrupción de la actividad de la hormona reproductiva, y de la señalización celular en el cerebro.

La mejor manera de lavarse las manos

Según expertos citados por la FDA, lavarse las manos con jabón tradicional y agua corriente sigue siendo una de las medidas más importantes que los consumidores pueden tomar para evitar contraer enfermedades y prevenir la propagación de microbios a otras personas.

“Los consumidores quizás piensen que los jabones antibacterianos son más eficaces a la hora de evitar la propagación de los microbios, pero no ha sido demostrado científicamente que sean mejores que el jabón tradicional y el agua”, señaló la doctora Janet Woodcock.

Si no se dispone de agua y jabón, los expertos recomiendan el uso de un desinfectante para manos formulado con al menos un 60% de alcohol.