Tenía 120 plantas de marihuana para autoconsumo y el juez le creyó

Un hombre que tenía en su casa 120 plantas de marihuana fue absuelto. Al parecer todas esas plantas eran para autoconsumo.

A las siete de la tarde del 30 de mayo de 2016 un vecino de Burjassot, en Valencia, llamó alarmado a la policía. Al mover un mueble en su planta baja había encontrado un agujero en la pared por el que temió que hubieran intentado entrar a robar. Dos agentes acudieron al lugar y al apartar una especie de tela al otro lado del muro, quedaron deslumbrados. La potente luz blanca procedía del cultivo de marihuana que había montado el vecino de la casa de al lado. La policía lo detuvo y decomisó 120 plantas. La fiscalía pidió para él dos años de cárcel. Pero la juez acaba de absolverlo al aceptar su versión de que eran para autoconsumo.

El ministerio público no persigue a quien tiene una planta en el balcón, según explicaba en 2014 en Valencia el fiscal jefe antidroga, José Ramón Noreña, porque puede deducirse que es para autoconsumo. Pero en este caso son 120 plantas.

En las absoluciones pesa el perfil del acusado. En el caso del vecino de Burjassot, se trata de un trabajador del sector industrial con empleo estable que en el momento de los hechos tenía 38 años y cuyo tren de vida se ajustaba a sus ingresos declarados. Había comprado con su pareja una casa en el pueblo, habían rehabilitado el primer piso con los ahorros y habían dejado la reforma de la planta baja para más adelante. Entretanto, según alegó en el juicio, decidió cultivar allí marihuana porque pensaba que ya no tenía edad para ir a comprarla a “los parques”. El hombre carecía de antecedentes, la policía no sospechaba previamente que se dedicara a traficar y el hallazgo fue accidental. El asunto del agujero en la pared, en realidad unos viejos ladrillos desprendidos, fue archivado al no haberse producido un robo y no haberse podido determinar cuánto tiempo llevaba abierto.

Un huerto hecho con instrucciones por Internet

La instalación del hombre constaba de cuatro lámparas, un sistema de ventilación, cinco temporizadores de corriente eléctrica y un higrómetro (un aparato para medir la humedad). La policía encontró 116 plantas en fase de crecimiento y cuatro en proceso de secado.

La juez considera, aun así, que el conjunto resultaba “rudimentario” y que el acusado lo diseñó siguiendo unas instrucciones que encontró por Internet. El hombre accedió a que la policía entrara en su casa pese a no tener orden judicial, sigue la magistrada, y en el registro no se encontraron otros elementos propios de un vendedor de droga, como bolsas de empaquetado, báscula de precisión y dinero en metálico para dar cambio.

Durante la instrucción de la causa el letrado logró reducir a casi una quinta parte los 3,7 kilos de droga que al principio se atribuían a su cliente. El secado y la eliminación de las “partes leñosas” de las plantas redujeron la cantidad a 1,1 kilos. A continuación, la defensa pidió que se quitaran las semillas, que no contienen la sustancia psicoactiva, el THC, y el peso disminuyó cerca de un tercio, hasta los 784 gramos. El abogado adujo que esa gran proporción de semillas —”un fallo de principiante, porque la fertilización reduce la producción”— era la prueba de que a pesar del volumen de cultivo su cliente era un aficionado. Y agregó que fue su falta de pericia la que, después de haber perdido una primera cosecha, lo empujó a asegurarse de que en el segundo intento conseguiría su objetivo plantando 120 marihuanas.

Fuente EP Mundo El País
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