Tenían una venta de garaje en su casa y la mercancía daba miedo

Lenden Pendergrass tenía una surtida oferta en su venta de garaje en Fort Lauderdale. Lo único que le faltaba eran automóviles.

Pendergrass, de 54 años, mantuvo un negocio de drogas desde finales de julio de 2017 hasta febrero de este año.

¿Mujeres? Cómo no. ¿Fentanyl? Seguro que sí. ¿Cocaína? De dos formas, en crack y como parte de una mezcla.

¿Heroína? Bueno, Pendergrass le decía a los compradores que era heroína, pero en realidad era fentanyl y una mezcla de cocaína. Pendergrass fue condenado a 24 años de cárcel en una prisión federal tras declararse culpable de confabular para poseer fentanyl con la intención de distribuirla; posesión de fentanyl y cocaína en piedra con la intención de distribuirlas; y ser un delincuente convicto en posesión de un arma de fuego y balas.

Fue sentenciado el viernes. La cómplice de Pendergrass en su negocio, Heather Loiola, de 30 años, fue condenada a cuatro años y nueve meses de privación de libertad luego de declararse culpable de confabular para poseer fentanyl con la intención de distribuirla y de posesión de fentanyl y cocaína en piedra con la intención de distribuirlas.

La sentencia de cárcel será la primera vez que Loiola recibe este tipo de condena, aunque ha sido arrestada varias veces y tiene un caso pendiente por posesión de cocaína, pero solo una condena anterior por robo en menor cuantía.

Pendergrass conoce las cárceles de la Florida tan bien como su casa en la cuadra 1300 de la calle 16 del noroeste.

Condenas cumplidas

Cumplió cinco condenas de cárcel entre 1981 y el 2008 por allanamiento de morada; posesión de cocaína; posesión de cocaína para fabricarla, venta o entrega (dos veces); y homicidio culposo por negligencia, mostrar una gran indolencia por la vida humana mediante acciones imprudentes.

No se presentó ningún cargo de homicidio contra Pendergrass en este caso, pese a que dos muertes estuvieron relacionadas con él cuando admitió su culpabilidad. Una mujer identificada solamente como “M.S.” le compró a Pendergrass lo que creía era heroína a través de Loiola el 23 de diciembre. Tres días después, sufrió una sobredosis y murió.

“Un médico forense determinó que la muerte de M.S. se debió a una posible sobredosis de opioide, tras llevar a cabo un examen externo del cadáver y revisar la historia clínica”.

En cuanto a la segunda muerte, el 31 de enero, la policía de Fort Lauderdale detuvo a un auto que era conducido por una de las prostitutas que Pendergrass tenía viviendo en su garaje, según el documento criminal. “Durante la parada de tránsito, las autoridades encontraron un cuerpo sin vida en el siento trasero”, según admitió Pendergrass.

“La policía supo después que se trataba de un hombre que había comprado la presunta heroína en casa de Pendergrass”. Después de su arresto el 21 de febrero, Pendergrass trató de negar que vendió fentanyl, aunque la Agencia de Lucha Antidrogas (DEA) halló cuatro onzas de fentanyl en su casa.

Pendergrass le declaró a la policía que había comprado cuatro onzas de heroína la noche antes y pensaba venderla esa semana. Ya fuera heroína o fentanyl, Pendergrass solo tenía que ir a su garaje para venderla. Posteriormente declaró que le vendía heroína a las mujeres que vivían en su casa.

Fuente EP Mundo El Nuevo Herald
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