¡Terribles detalles! Así actuó “La Bestia de Integración Comunal”.

El brutal homicidio contra Yisleidy Carolina causó conmoción en el país, a la niña la violaron, la golpearon hasta matarla y luego quemaron su cuerpo y lo lanzaron a un basurero. Tras el aberrante crimen se esconde un empresario zuliano llamado Jauder Fuentes Chinchilla a quien ahora conocen como “La Bestia de Integración Comunal”.

Fijaba en sus mentes a las niñas nuevas, las que le faltaban en su lista macabra. Llevaba, al menos, seis años seleccionando y captando niñas que, como Yisleidy González, fueron abusadas en la circunvalación 3. Con ella fue distinto… la mataron.

Allí, en un cuarto de una ferretería, Jauder Fuentes Chinchilla, abusaba de las niñas que captaba, en complicidad con una adolescente de 15 años, en las calles polvorientas del barrio Lilia Perozo II. Al menos, de esa zona se llevaron a Yisleidy.

“La llevan a la ferretería y ella se resiste a ser violada. Por eso la golpean hasta causarle la muerte”, reveló el secretario de Gobierno, Lisandro Cabello, junto a los jefes del Cuerpo de Policía Bolivariana del estado Zulia (Cpbez): el G/B Rubén Ramírez Cáceres y Marcos Ríos.

Cuando la matan, deciden deshacerse del cuerpo. Se la habían llevado a las 10:00 pm del 29 de mayo. La subió en la camioneta, una Toyota 4Runner, azul, del año 2007, placas AC639BV uno de los hampones: Yonnny Antonio Rusa Pérez, apodado “Yonito”.

Con él están detenidas, dos adolescentes (una de 15 y otra de 17 años) y Juan Eduardo Maestre, a quien llaman “El Cojo”. A los otros tres los están buscando “con alerta roja”, según Cabello.

Además de Fuentes Chinchilla, las solicitudes salieron a nombre de “Luis Calderón Velásquez, apodado ‘El Curruco’ y José Joaquín Ortega Avendaño, ‘El Perro”.

Los cuatro son trabajadores de la ferretería que, según vecinos, permanece cerrada “hace más de una semana”.

No es la primera vez que Fuentes Chinchilla tiene acercamientos con el delito. Cabello reveló la existencia de dos expedientes que lo vinculan con ingual número de crímenes: un indigente en el barrio San Pedro, en 2015, y el otro en el mismo barrio Lilia Perozo, en abril de este año. Allí mataron a golpes a Kender Luis Araque (18).

Fuentes, trascendió, “está casado y tiene dos hijos”. “Su esposa acudió al Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) a declarar”, informó Cabello.

El ferretero asiste, según vecinos del barrio Lilia Perozo “a una iglesia evangélica de la zona”.

La investigación por la muerte de Yisleidy fue abriendo heridas en algunas niñas de la zona. Contaron que habían sufrido violaciones por parte del grupo.

Cabello cifró los abusos confirmados en siete. “Las hemos entrevistado, con ayuda de los psicólogos forenses. De esas siete entrevistas, todas son menores de edad”.

Se conoció, además, otro dato grotesco. “Una de las entrevistadas, que tiene 13 años, comenzó a ser violada desde que tenía siete años”, dijo asombrado el secretario de Gobierno.

El radio de acción no era solo el barrio Lilia Perozo. Sin querer ahondar detalles, el secretario de Gobierno fue parco: “Estamos investigando. Hay niñas de otras zonas”.

A lo que han llamado es, primero, a estar pendiente de los niños. “Los padres y representantes… ¡Por favor! Hay que estar muy pendientes de los niños, de los que hagan, a quién se acercan”, instó.

Precisamente eso le faltó a Yisleidy. La mañana del 30 de mayo, transeúntes de la zona vieron, entre la basura, los restos de un cadáver. Lo habían quemado. Por el tamaño, parecía ser un niño.

Así lo conocieron los funcioanrios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc). “Es un niño, entre 10 y 12 años”, dijeron.

La noticia se regó en el barrio y rebotó en una vivienda. La casa de Yisleidy, de donde había desaparecido, al menos, 12 horas antes.

Yisleidy estaba en la calle, a las 10:00 de la noche del 29 de mayo. A simple vista se nota una falta de atención: a esa hora, los niños están en casa. “El Yonito’ fue quien la subió a la 4Runner”, reveló el secretario Cabello.

Muerta, la cargaron de nuevo en la 4Runner. La lanzaron a la basura y le prendieron fuego. Las llamas no consumieron todo el cadáver.

El manto negro de la desgracia cayó, completo, sobre el barrio Lilia Perozo. Una de las niñas de la comunidad había sido asesinada. El dolor prendió en los hogares. Nadie pareció advertir los abusos que se ejecutaban en la comunidad, al frente de todos.

Al papá del homicida, Jesús Fuentes, lo secuestraron en noviembre de 2009. Jauder declaró al diario regional Panorama en ese entonces:

“Venían por mí. Como no estaba, se lo llevaron a él”. Tenía 22 años. Nueve años después, lo señalan por un horroroso crimen.

Fuente EP Mundo Panorama
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