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trabajadores de Disney
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Trabajadores de Disney están al borde del colapso (Video)

Actualizado: 07/12/2018 23:00

La reclamación por los derechos sociales en Estados Unidos alcanza hasta a los trabajadores de Disney. Y en específico a los empleados del parque temático Disneyland (California), que desde ya denuncian las duras condiciones laborales y bajos salarios.

“Tengo 8 años aquí y gano 13,11 dólares [la hora]. Uno empieza a ver que las cosas no son como deberían de ser. Eso me decepciona mucho, pero el motor de mi vida son mis hijos y tengo que sacarlos adelante. Pagaba un apartamento en 1.500 dólares, pero la renta se incrementó a 1.800 y ya no pude pagar. Mis hijos y yo ahora compartimos una casa con otra familia”, asegura Ana María Rodríguez, empleada en un hotel de Disney en California.

Su situación contrasta mucho con la de las “familias felices” a las que atiende a diario en las lujosas instalaciones del establecimiento. Y es que, como tantos otros empleados de la multinacional de entretenimiento, Ana María percibe un salario bajo pese a que se le exige excelencia y dedicación absoluta.

Desde los sindicatos aseguran que los salarios no se corresponden con el trabajo realizado y los trabajadores de Disney aseguran que no tienen las cosas fáciles.

La lucha de los trabajadores de Disney

“En el sector hotelero representamos a más de 2.500 trabajadores. Es un número grande, pero ante una compañía grande y poderosa como Disney es difícil esta lucha. Si una habitación [del hotel] la rentan a 700 dólares y están pagando 11 dólares la hora a una ama de llaves, ¿dónde se queda el estándar?”, cuestiona Verónica Chávez, sindicalista de United en Los Ángeles.

Aunque Disney se niega a dar declaraciones directas sobre los “abusos” a los empleados, este año llegó a un acuerdo con muchos trabajadores para incrementar el salario a 15 dólares la hora a partir del 2019.

Pero el personal de Disney no solo piden una subida salarial. Aseguran que sus condiciones laborales no son buenas y denuncian que la situación está empeorando. Se quejan de un aumento en la carga de trabajo que empieza a pasar factura físicamente.

“Músculos inflamados, el cuello que no puedo mover, los músculos de los brazos están hechos bola, porque el trabajo subió”, se queja Ana María. Además, parece que las tareas más duras están reservadas para las minorías y los migrantes.

“Es diferente el trato. Nosotros ahora tenemos compañeros, por la situación económica del país, que son estadounidenses y el trato hacia ellos es muy diferente al de nosotros (…) A ellos se les perdonan muchas cosas, se les comprenden muchas cosas. A nosotros es: ‘o terminas tu trabajo o te echan'”, lamenta Ana María.