Tras polémico cierre vea lo que harán con Abastos Bicentenario

Cuatro locales Gran Abasto Bicentenario reabren al público. Este jueves 9 de agosto los establecimientos ubicados en Plaza Venezuela, Terrazas del Ávila, Charallave y Valencia, identificados como Gran Abasto Bicentenario, reabrirán sus puertas para la venta al público.

Los trabajadores de la Red de Abastos Bicentenario S.A. (Rabsa) recibieron la orden con cautela. Saben que la cadena fue negociada a la empresa extranjera Salva Foods 2015 y que sus días en la compañía están contados.

La organización se encuentra en cierre técnico.

Los locales que fueron alguna vez Automercados CADA –que compró grupo Casino y luego fue expropiado en 2010- están ocupados por Tiendas CLAP, la nueva figura bajo la cual Salva Foods lleva parte de sus operaciones en Venezuela.

De acuerdo con informaciones suministradas por dirigentes sindicales, los nuevos dueños irán a los locales este jueves para observar su funcionamiento. Se ofrecerá la mercancía a los mismos precios en los que se consigue en cualquier otro establecimiento que venda productos básicos. Son contados los bienes, como la harina de maíz precocida, los que se comercializan a precios regulados, asegura uno de sus trabajadores.

“No sabemos si abrirán otras sucursales en el resto del país”, pero Plaza Venezuela, Terrazas del Ávila, Charallave y Valencia estarán prestando atención el público el jueves, aunque se desconoce por cuanto tiempo, señala un representante sindical.

Hay quienes piensan que la decisión busca desmontar la matriz de opinión de la venta de la red, mientras voces de los trabajadores afirman que el gobierno juega al desgaste del personal. Desde que en junio bajaron la santamaría, eso es lo que ocurre en el caso de las agencias que no han sido liquidadas aún. Van a su sitio de labores solo a cumplir horario, lo que ya es cuesta arriba en un país con dificultades de desplazamiento por la falta de transporte público.

Un grupo de trabajadores permanece firme en su lucha. Piden que los nuevos propietarios los absorban, pero el gobierno se niega al diálogo.

A muchos esta situación los ha afectado llevándolos a la depresión. Otros pierden la batalla y terminan renunciando ante la desesperación e incertidumbre.

Los activos de Rabsa se están entregando poco a poco. Los nuevos dueños no quieren pasivos laborales. Parte de quienes están registrados en el programa del gobierno Chamba juvenil son los llamados a tomar los puestos de quienes han dedicado años de servicio a la empresa -desde que era CADA- y habían logrado conquistas contractuales, que la gerencia en manos de militares echó por tierra.

Fuente EP Mundo Banca y Negocios
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