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Traslado de un terrorista causó polémica en Bélgica

Actualizado: 05/02/2018 15:40

Salah Abdeslam, único superviviente de los comandos yihadistas que atacaron París en noviembre del 2015, comparece este lunes ante un tribunal de Bruselas por su presunta participación en un tiroteo en el 2016 en Bélgica.

El hombre de 28 años abandonó en la madrugada del lunes la cárcel francesa en la que está detenido, cerca de París, en un convoy de vehículos de gendarmes de élite.

El juicio en la capital belga es la primera aparición pública de Salah Abdeslam desde su detención, y se desconoce si hablará en el tribunal, después de guardar silencio ante los investigadores durante sus 21 meses de prisión en Francia.

Salah Abdeslam, un francés de origen marroquí, que creció y se radicalizó en la popular comuna bruselense de Molenbeek, acabó formando parte de una célula yihadista implicada en al menos tres sonoras operaciones en los últimos años.

Los atentados del 13 de noviembre del 2015 en París (130 muertos), del 22 de marzo del 2016 en Bruselas (32 muertos) y el malogrado ataque en un tren entre Ámsterdam y París en agosto del 2015 responden “quizás a una única operación” de la organización Estado Islámico (EI), según la fiscalía federal belga.

Los hechos por los que se juzgará a Salah Abdeslam entre el lunes y el viernes, con un día de descanso el miércoles, se remontan al 15 de marzo del 2016.

Aquel día investigadores franceses y belgas fueron sorprendidos por disparos durante un registro rutinario en uno de los refugios de la célula, en el municipio bruselense de Forest.

Tres policías resultaron heridos, y un yihadista de origen argelino de 35 años, Mohamed Belkaid, falleció al enfrentarse con los agentes para cubrir la huida de Salah Abdeslam y de un cómplice, Sofiane Ayari, un tunecino de 24 años, a quien la justicia también juzgará a partir del lunes en Bruselas.

Ambos yihadistas fueron detenidos tres días después, el 18 de marzo, en Molenbeek, una detención que, según los investigadores, representa el detonante de los atentados del 22 de marzo, cuando tres atacantes suicidas se hicieron explotar en el aeropuerto y en el metro de la capital belga.

V-Europe, una asociación de víctimas creada en Bélgica tras esos ataques, acaba de reclamar ser parte civil en el juicio este lunes.

Para su abogado, Guillaume Lys, “el tiroteo de la calle Dries [de Forest] se inscribe en una continuidad entre el 13 de noviembre y el 22 de marzo”, “y las víctimas de los atentados necesitan y tienen el derecho a tener respuestas” de los hechos juzgados.

La defensa de los dos acusados podría acoger de mal grado esta constitución en parte civil de última hora durante la apertura del proceso el lunes, aunque varias fuentes relacionadas con el caso excluyen cualquier nuevo aplazamiento. La audiencia, que debía celebrarse inicialmente a mediados de diciembre ante el tribunal correccional de Bruselas, se aplazó para dejar tiempo a Sven Mary, el flamante abogado de Salah Abdeslam, para preparar su defensa.

Este prestigioso penalista belga le asistió en un primer momento justo después de su detención, pero tiró la toalla siete meses después criticando la incomprensible actitud de su cliente.

Fuertes medidas de seguridad

Ayari y Salah Abdeslam serán juzgados por “intento de asesinato de varios policías” y “tenencia de armas prohibidas”, todo ello “en un contexto terrorista”. Se enfrentan a hasta 40 años de prisión.

Salah Abdeslam también deberá responder ante la justicia francesa por los atentados del 13 de noviembre del 2015, en un proceso cuya fecha todavía no ha sido fijada. Habrá un fuerte despliegue de seguridad durante el juicio en el imponente Palacio de Justicia de Bruselas.

Salah Abdeslam llegará cada día hasta allí desde la prisión de Vendin-le-Vieil, en el norte de Francia, donde tendrá las mismas condiciones de detención que en la cárcel cercana a París en la que se encuentra en régimen de aislamiento bajo videovigilancia las 24 horas del día, desde su ingreso a finales de abril del 2016.

En el trayecto de 150 kilómetros que separa Vendin-le-Vieil de Bruselas estará escoltado por unidades de élite de la sección antiterrorista de la gendarmería francesa y de la policía judicial belga, en alternancia.