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17
Ene

Violó durante seis años a su propia hijita y le decía algo terrible

Actualizado: 17/01/2018 11:16

Un terrible caso de agresión sexual continuado a una menor ha salido a la luz este miércoles en Pamplona al conocerse la sentencia (no es firme) y condena de prisión que ha dictado el juez de la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Navarra para el acusado de estos hechos. Le impone 14 años y tres meses de prisión. 

Se trata de un vecino de Pamplona, residente en la ciudad desde 2005 (cuando se trasladó con su mujer desde su país natal, Bolivia), y de 38 años de edad, que repetidamente desde 2010 y hasta 2016, violó a su hija en tres pisos de Pamplona que compartieron durante ese periodo. 

Tal y como explica la sentencia, que también prohíbe al hombre acercarse a la víctima a menos de 300 metros y para la que pide una indemnización de 60.000 euros, la pareja se trasladó a Pamplona desde Bolivia en 2005. Entonces, la niña todavía era un bebé y se quedó en su país de origen.

El juez ha condenado a un hombre, residente en Pamplona desde hace 13 años, a indemnizar a su hija en la cantidad de 60.000 euros.

Fue en 2010, cuando la pequeña tenía 6 años, cuando el matrimonio trajo a la niña a Pamplona. Madre, padre e hija compartieron varios pisos, en algunos casos la misma habitación, en la capital navarra desde entonces y hasta 2016, cuando se produjo el último episodio de agresión sexual denunciado.

Explica el texto judicial cómo “aprovechando la relación afectiva” que tenía el padre con la niña “por su condición de padre, con la finalidad de satisfacer su deseo sexual se metía dentro de la cama de la niña, la abrazaba, y mantenía relaciones sexuales con ella penetrándola vaginalmente; y le decía que era un secreto entre ambos, que si lo contaba le iba a pasar algo malo a ella, a su mamá o a sus hermanas”. Mientras, su madre dormía.

Tales hechos se repitieron muchas veces, añade el juez antes de emitir un fallo y respecto a los hechos que sí han sido probados dentro de este caso de violación. “Una vez ocurrió un sábado por la mañana cuando la menor estaba estudiando y su madre salió de casa a hacer recados. Entró el procesado en su habitación, cerró la puerta, le cogió de los brazos con fuerza, le tumbó en la cama y le estuvo tocando los pechos. Después le bajó el pantalón junto con las braguitas y le introdujo el pene en la vagina, permaneciendo en esta situación un rato”. 

Este último episodio de acceso carnal ocurrió en el mes de octubre de 2016. El día anterior el procesado golpeó a su hija con un cinturón dándole ocho latigazos “porque no había hecho caso a su madre, quien también solía pegarla”, añade el juez.

La niña está, desde entonces y ahora con 14 años, en un centro de acogida. Como consecuencia de estos hechos, la menor se ha visto afectada en su rendimiento a nivel cognitivo, con falta de atención y concentración en los estudios, presentando como sintomatología sentimientos de tristeza mantenidos en el tiempo. Tiene dificultades a nivel de pensamiento, labilidad emocional con sentimientos de tristeza y enfado, así como preocupación por su futuro y la relación con su familia.