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Jun

Así estafaba el ‘Javivi’ el ‘don Juan gay’

Actualizado: 09/06/2019 14:10

Javier B. P. era un ágil estafador en el mundo gay. El ‘don juan de Marín’ como también era conocido, estaba hospedado en un hotel de cinco estrellas en Vigo.

Pese a que disponía de un piso a 300 metros de la playa de A Punta, en Vigo, Javier B. P. pagaba una habitación en un hotel de cinco estrellas en la misma ciudad. Sobre él pesaban dos sentencias condenatorias de 17 meses y dos años de prisión, se habían emitido dos órdenes de detención contra él y tenía que haber ingresado por mandato judicial en la cárcel de A Lama el pasado 10 de marzo. Era un prófugo. No se acercaba a su casa porque probablemente estaría vigilada. Aunque se sabía perseguido, extrañamente no había dejado Vigo ni tampoco la conducta delictiva por la que lo habían detenido en ocho ocasiones.

El ‘Javivi’ el gay estafador

A Javier B. P. en su entorno le conocían como Javivi, un apodo muy de su gusto por la similitud fonética con el término árabe habibi, que se traduce como «mi querido», «mi amor».

El nombre era también un anzuelo con el que captar la atención de sus víctimas en las web de contactos en las que ‘trabajaba’. Seducía a gays con los que acordaba encuentros sexuales y a los que robaba o fotografiaba en un descuido DNI, tarjetas de crédito y otros documentos, que usaba para desvalijarlos.

El pasado 30 de mayo, Javivi regresaba a su hotel de lujo cuando varios agentes le dieron el alto. No opuso resistencia a la detención. En el registro de su habitación se halló -además de 1.000 euros y una cantidad menor de cocaína- documentación de 10 personas, aunque sólo cuatro de ellas han denunciado.

«Muchos no se han atrevido por temor a que lo sepa su familia, porque no quieren ir a un juicio o porque tienen pareja», explican fuentes policiales.

24.000 Euros en efectivo

Según la reconstrucción de lo ocurrido hecha hasta el momento, con la documentación de esas 10 personas Javivi se habría adueñado de 24.000 euros, sólo contando el efectivo, al margen de otras cuantiosas compras que cargó a sus tarjetas.

La Policía llegó a las puertas de su hotel después de que un par de hombres denunciaran movimientos extraños en sus cuentas. Fue poco después de que Javivi eludiera el ingreso en la cárcel y desapareciera. Uno de los agentes detectó la similitud del modus operandi y preguntó a los denunciantes:

«¿Usted ha quedado la última vez con alguien a través de una página de contactos, en concreto con una persona que usa este perfil?», «¿reconoce a ese hombre como el de esta fotografía?».

En el universo Google, Javier B. P. prácticamente no existe. No tiene redes sociales ni fotografías subidas a internet. Si se teclea su nombre en el buscador, sólo aparece en el Boletín Oficial de Pontevedra, a cuenta de la decena de multas de tráfico que tiene sin pagar. Físicamente lo describen como delgado, atractivo y de buen porte, pero nada llamativo. En julio cumplirá 40 años y pertenece a una exitosa familia. En su árbol genealógico hay un inspector de Policía, un juez de paz o un alto directivo de una firma vitícola.

Historia delictivo de Javier B.P.

El historia delictivo del Javivi se remonta a 2010. Entonces aún no cazaba a sus objetivos por Internet, pero ya se desenvolvía en el mundo de la estafa con la inteligencia que la Policía le atribuye.

El primer timado, que se sepa, fue un amante con el que mantenía encuentros esporádicos en la casa de él. Usó su DNI y tarjetas para, por ejemplo, abrir una cuenta bancaria a nombre del estafado pero vinculada a su número de teléfono, de modo que cualquier aviso del banco le llegara a él. Pidió un préstamo de 3.306 euros para financiarse una moto que luego cambió a un particular por un coche. Con otro crédito pagó en una tienda muebles para una amiga lectora de cartas del tarot y otra conocida por valor de 2.155 euros.

A los tres se les juzgó en febrero de 2015, pero Javivi asumió toda la culpa y las dos amigas fueron absueltas. A él le cayó una pena de 17 meses de prisión por un delito continuado de falsedad en documento mercantil tras aplicarle la juez el atenuante de reparación del daño, porque la misma mañana en la que comenzó el juicio devolvió lo estafado.

Dos años de prisión

Su siguiente condena está fechada el 5 de septiembre de 2016: dos años de prisión por falsedad documental y estafa. La víctima fue un conocido, Juan. Le robó la cartera y sacó con su DNI dinero en efectivo en ventanilla, compró con sus tarjetas tres móviles y contrató tres líneas de telefonía.

Puesto que tenía antecedentes, esta segunda condena de dos años debería haber supuesto su entrada en prisión, pero desapareció del radar de la Justicia y del de la Policía. Regresaría el 27 de febrero de 2019, al protagonizar una nueva detención. En esta ocasión, sus hazañas fueron recogidas en gruesos titulares y adquirió entidad como delincuente al ser bautizado mediáticamente como «el estafador del amor» o «el timador de ligues online».

La publicidad del caso hizo que a los denunciantes se unieran otras víctimas hasta sumar una veintena. Todos eran varones de Vigo que habían visto como sustraían dinero de sus cuentas tras contactar con un hombre en una web de citas. El montante de la estafa, que se había valorado en 30.000 euros, creció al avanzar la investigación. A uno de los afectados le cargó 11.000 euros en gastos. Con los datos de sus amantes adquirió, por ejemplo, ocho Thermomix que valían 1.200 euros cada una y que revendió por 800, una moto, televisores, móviles, tratamientos de estética y de odontología.

El Juzgado de Instrucción 8 de Vigo, sobre el que recayó el caso, le dejó en libertad con cargos con la obligación de presentarse a diario hasta el ingreso en prisión. Si no saldaba las indemnizaciones, debía ingresar antes del 10 de marzo. Javivi ni abonó la deuda ni acudió a la cárcel, a donde sí ha sido enviado ahora.

EL PRECEDENTE: UN CENTENAR DE VÍCTIMAS

Javier B. P. tiene un precedente y maestro en el también pontevedrés, Rodrigo Nogueira, de 41 años, conocido como Don Juan el estafador o Don Juan de Marín por su localidad de origen. Éste, como Javier B. P., utilizaba aplicaciones de contactos para captar a sus víctimas, todas mujeres en el caso de Rodrigo. Se calcula que podría haber estafado a un centenar de mujeres desde mediados de los 90. Rodrigo contactaba con ellas a través de perfiles falsos que creaba en las redes sociales. Una vez quedaba con estas mujeres, les contaba a cada una una historia distinta de desgracia: que había superado las secuelas de un accidente de tráfico que le llevó a una silla de ruedas, que acababa de vivir el suicidio de su hermana o que tenía un tumor. Ayudado por la lástima que inspiraba a sus víctimas y por sus dotes seductoras, les pedía dinero y se hacía con sus joyas y otros objetos de valor. Luego, desaparecía y adoptaba una nueva identidad para contactar con una nueva mujer. Varias de estas mujeres se pusieron en contacto crearon un blog para alertar a futuras afectadas: «Rodrigo Nogueira Iglesias es un psicópata narcisista con cientos de víctimas en su historial, un estafador profesional que te robará y abandonará en cuanto termine contigo», escribieron. En noviembre de 2018, Rodrigo Nogueira fue detenido en Madrid tras varios meses en busca y captura.

Fuente: El Mundo