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21
Ago

Cambio radical: Así está El Chicle tras año y medio en prisión

Tras cometer el asesinato de Diana Quer, José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, lleva año y medio en la prisión de Mansilla de las Mulas (León). Allí ha tenido serios conflictos, pero transcurrido ese tiempo, ya no es el mismo. Pesa 10 kilos más y su comportamiento es otro.

El «lobo solitario» aguarda sin hablar ni relacionarse con nadie. A lo suyo y aislado, cumpliendo sin levantar la voz pero sin establecer contacto con otros internos. ‘El Chicle’ intenta ser uno más en la prisión, pero no siempre fue así.

El traslado de José Abuín Gey

A José Enrique Abuín Gey se le complicó muy pronto el panorama y el terreno, directamente en el momento de trasladarle allí desde Galicia, hace ahora cosa de año y medio.

Se le colocó en uno de los denominados módulos de respeto con internos menos conflictivos que él. Su comportamiento inicial fue «agresivo». Se negaba a colaborar. No realizaba las tareas básicas de limpieza. Los funcionarios de la prisión se hartaron de su forma de estar aquellas semanas y lo enviaron a un módulo de restricción.

El cambio de El Chicle tras año y medio en la prisión de Mansilla

En su nueva etapa en prisión, ahora en la fría cárcel leonesa, se encontró con condenados de peor calaña. Tampoco logró adaptarse. No tardaron en llegar las amenazas, los insultos, incluso las agresiones. Al poco tiempo fue devuelto al módulo inicial. Fuentes penitenciarias indican que el clima de tensión era tal que se decidió enviarle de nuevo al lugar en el que estaba. A un módulo menos restrictivo.

Desde entonces se muestra algo más colaborativo con los funcionarios. Participa en un taller de marquetería, en otro de cerámica, hace sus cosas correctamente, no se queja, desempeña convenientemente sus tareas de limpieza, respeta a los compañeros…

Pero guarda distancia. No se relaciona con nadie, y nadie se relaciona con él. No quieren tenerle cerca. No hay violencia, pero tampoco interacción con los demás.

Una vez comiencen las vistas orales del juicio será trasladado a Galicia. Allí permanecerá hasta que el juicio quede visto para sentencia.

El asesinato de Diana Quer

Este miércoles, como todos los miércoles desde hace un año y medio, los pasa entre las cuatro paredes de una celda. Muy distinto fue el de hace tres años, 21 de agosto de 2016, cuando este criminal de barrio salió de casa de Rianxo (A Coruña) en torno a las diez de la noche.

Su mujer, su hija y el resto de la familia se estaban acostando. Él se calzó, se vistió, dijo que salía a robar gasoil, se montó en su Alfa Romeo y se perdió en la oscuridad de la noche. Varias horas después asesinaba a Diana Quer después de raptarla y meterla en el maletero de su coche. La joven nunca regresó a casa aquella noche de las fiestas de A Pobra do Caramiñal.

Pasaron casi 500 días sin que nadie conociese el paradero de Diana, nadie salvo una sola persona: su asesino. Aquel verano la comarca del Barbanza quedó convertida en dos cosas: por un lado, en un inabarcable terreno de búsqueda para dar con la joven desaparecida. Por otro, en un atestado plató de televisión en el que todos quisieron participar.

Fuente: El Español