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3
Ene

Comprometidos con Venezuela ; por Javier Bertucci

Los pronósticos para el año que nos recibe, son en la mayoría de los casos, desalentadores. Estos señalan que la crisis se profundizará más, golpeando más fuertemente el bolsillo de los venezolanos en los próximos días. Podríamos frente a este panorama, seguir la corriente de quienes pronostican la realidad económica y política del país, o salir a las calles, a trabajar más que nunca, organizados y unidos por aquellos que desean una Venezuela transformada.

Desde hace mucho hemos vislumbrado este panorama, para nada positivo, y ahora, más que nunca es necesario que accionemos. No podemos quedarnos paralizados ante la realidad que ciertamente nos abruma, pero que debemos enfrentar con valentía, fe, optimismo y perseverancia. Llamo una vez más a la labor en equipo, sin distinción de pensamiento o corriente política. Mientras perdemos el tiempo en discusiones estériles entre nosotros, hay una sociedad afuera que padece los estragos del mal manejo de los recursos que le pertenecen.

Mientras seguimos luchando para lograr el cambio tan anhelado, no debemos ni podemos abandonar a la ciudadanía. El compromiso con la sociedad que nos demanda este tiempo, es mayor y nosotros como actores responsables de la misma, debemos dar respuesta a las necesidades, desde nuestros medios, con nuestros voluntarios, con todo aquello que tengamos a nuestra disposición. No tenemos la capacidad gubernamental de resolver el problema económico del país, pero sí tenemos la fuerza y la voluntad para dar una mano amiga a nuestros hermanos que deambulan por las calles con hambre, a nuestros niños, a nuestros hogares. Juntos podemos ayudar al más desposeído, si así determinamos hacerlo.

Esa determinación, pasa por el sentido de pertenencia de cada uno de nosotros, refiriéndome a empresarios, políticos, comerciantes, obreros, todos somos ciudadanos de esta misma tierra, que nos duele y nos desvela observar el debacle que está sufriendo Venezuela, a causa de una errada gestión. Pero ese arraigo, es puesto a prueba, cuando solo permanecemos en la actitud de queja y no confrontamos la tétrica realidad de los hogares más desposeídos.

Este año se medirá nuestro nivel de compromiso y amor por nuestra nación. Y posiblemente, uno de los retos más grandes y significativos será dejar de lado, intereses propios de la política, para servir a un pueblo necesitado y urgido de ayuda. No solo de dirigentes políticos, sino de todos los sectores sociales que disfrutamos de un país próspero en algún momento de la historia, y que hoy nos necesita trabajando más y señalando menos.

Siempre hemos dado el ejemplo de pregonar esperanza con hechos concretos y coherentes con las denuncias de los venezolanos. La noche parece oscurecerse aún más, pero nosotros podemos ser luz con nuestras obras, acompañando, sirviendo, ayudando. No dejaré de declarar que vienen días mejores, pero mientras estos llegan, seguiremos en los barrios, en los caseríos, en las urbanizaciones, en cada rincón de nuestro país, escuchando, atendiendo, siendo solidarios con todos. El llamado sigue siendo a la unión, por nuestros hijos, por las próximas generaciones y por ver más pronto que tarde la Venezuela que soñamos.