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20
Abr

El mayo venezolano; Por Gustavo Tovar-Arroyo

Al fin los tiempos nos obligan a dar los pasos que tenemos que dar para ponerle fin a la peste más dañina y ruinosa de la historia de las Américas: el chavismo. No hay marcha atrás, todo está dispuesto para que así ocurra. Ni chinos ni rusos ni cubanos podrán detener lo que se viene. Nadie.

O mejor sea dicho, sí hay alguien que puede detener el cambio: nosotros, los venezolanos.

¿Lo haremos?

El temor universal a la fuerza popular

Si estuviéramos en una guerra convencional nuestra primera pregunta sería: ¿cuál es nuestra mejor arma para combatir contra narcos, terroristas, guerrilleros y toda esa manada de malandros que representan al chavismo?

La respuesta es sencilla, pero por tal, también compleja: el arma más letal que tenemos contra el chavismo es la fuerza popular de Venezuela organizada. Sencilla porque el pueblo venezolano ha liberado regiones; compleja, porque tiene que organizarse.

Los vietnamitas dispusieron de los norteamericanos; nosotros de los españoles: organizados.

¿Por qué no lo hemos logrado?

Ojalá esto que escribiré sea de acceso para políticos y estrategas del gobierno del presidente Guaidó, si conoces a alguno por favor envíaselo, es importante. No ha habido ninguna revuelta o estallido social en la historia de la civilización que haya derrocado a una tiranía; las revueltas o estadillos sociales sólo derrocan democracias.

Derrocan gobiernos mínimamente dignos o responsables que ante el rechazo popular desisten o renuncian, se han cuenta que lo que les da legitimidad: el pueblo, ya no los apoyan, los rechazan, y se ven exigidos a marcharse.

¿Es el chavismo una democracia?

La rebelión política

No hay estallido social que derroque una tiranía porque simplemente a una tiranía no le interesa lo social, ni los dramas humanos, ni el crimen, ni la enfermedad, ni el hambre. A una tiranía sólo le interesa el dinero y el poder, conservarlo a toda costa, ocurra un genocidio, una crisis humanitaria o un apocalipsis.

No hay ni habrá estallido social que derroque a la tiranía chavista, solamente una monumental rebelión política, popular, masiva, simultánea, nacional, total, que ocupe todos los poderes públicos. Lo demás es ignorancia o fantasía. ¿Hay voluntad política? ¿Estamos dispuestos?

¿Nos liberaremos?

Nuestra “bomba atómica”

Si la aspiración del presidente Guaidó y de sus estrategas es liberar a Venezuela de la tiranía chavista, su rebelión no puede ser sólo social sino política (como hasta ahora está siendo), debe movilizar a todo el país a la ocupación multitudinaria de todos los poderes públicos usurpados. Todos. Su arma letal, su “bomba atómica” política, es la fuerza popular organizada.

La unión de todos los factores sociales y políticos del país: militares, iglesia, academias, sindicatos, partidos políticos, intelectuales, combinados con la extraordinaria coalición internacional que nos apoya, enfocados en una sola cosa: movilizarse para que el chavismo entregue el poder.

Venezuela está preparada para hacerlo.

¿Y los colectivos?

El mundo siente asco real por Maduro. Putin lo dice en privado y los chinos ya están negociando la transición. Sólo quedan los cubanos y los colectivos. Estos últimos son fuerzas paramilitares, ilegales y asesinas que como tales tiene que ser tratadas. La “legítima defensa” es el instrumento legal para hacerlo. Si cientos de motos nos atacan, hay que resguardarnos de ellos, neutralizarlos, atacarlos para salvaguardar nuestras vidas.

¿Cómo? Lo dejo a su imaginación, persuado solamente a que hay que hacerlo, de cualquier manera que los anule, en la legitima defensa todo está permitido. Preparémonos, si queremos permanecer con vida, hay que neutralizar la única fuerza violenta que le queda al chavismo.

Salvarnos a nosotros mismos es salvar a Venezuela.

El mayo venezolano

A diferencia del mayo francés, el venezolano debe ser estrictamente político no puede ser sólo social. La reivindicación es solo una: cese de la usurpación, no hay otra. ¡Qué se vaya al carajo el chavismo! No se trata sólo de salir a las calles y tomarlas, se trata de salir a las calles para movilizarse a todos los poderes públicos hasta ocuparlos. Ese será el detonador para sacar a los usurpadores.

La clave es “todo o nada”, luchar hasta el final hasta la libertad. Si lo hacemos y lo logramos, no hay manera de que detengan a millones de venezolanos luchando por el poder político que les pertenece. Nuestra arma es la fuerza popular organizada.

Nosotros somos nuestros peores enemigos. ¿Venceremos a nuestra incredulidad?

La Operación Libertad es la batalla de Carabobo de nuestro siglo…