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11
Abr

¿Falta de higiene? Así eran los hábitos de Julian Assange en la embajada de Ecuador

Seis años en jaula de oro pero jaula al fin, deben sacar lo mejor o lo peor de una persona y Julian Assange pareció haber elegido lo último de esos hábitos.

Su falta de orden, higiene y afición por hacer «graffitis», a mano con desechos orgánicos propios, superaron la paciencia, y los derechos humanos del servicio de limpieza de la Embajada de Londres.

El Gobierno de Ecuador nunca imaginó semejante escenario y le impuso un protocolo de conducta, por los hábito de Julian Assange quien estaba obligado a limpiarse a conciencia el trasero y dejar las paredes limpias.

También, en su condición de pseudo asilado, a guardar silencio y no intervenir en asuntos de otros países como vino haciendo, entre otros, con España para favorecer al separatismo.

La razón de los hábitos de Julian Assange

Ecuador deseaba poner en la calle a un enemigo al que se sentía obligado a seguir dando cobijo por los hábitos de Julian Assange. Lenin Moreno se ilusionó con la idea de que el fundador de WikiLeaks y titular del mismo partido político, se animara a dar la cara en la justicia.

El sucesor de Correa no encontraba la puerta de salida para el laberinto de Assange. La tentación del «desahucio» existía pero le aterraba la idea de que, tras la automática detención por Scotland Yard, su inquilino, de un modo u otro, acabara extraditado en Estados Unidos y terminase en la silla eléctrica.

Lea más: Lo que dijo Lenín Moreno sobre el asilo de Julian Assange (Video)

El Ecuador de Rafael Correa había dejado en la Embajada de Londres, un regalo envenenado para Lenin Moreno. Julian Assange, el héroe convertido por sí mismo en villano, estaría detrás de la divulgación de la colección de fotos privadas y conversaciones personales del actual presidente de Ecuador.

La razón de la detención de Julian Assange

Los contenidos, jaqueados de los dispositivos móviles de Moreno, se difundieron en la página de WikiLeaks donde, únicamente, permanecen al pie del cañón de la venganza, los fieles al hombre con orden de busca y captura internacional por, supuestamente, aprovecharse de dos mujeres, publica ABC.

Assange, ese tipo raro que puso en jaque el concepto de periodismo y dejó al descubierto a diplomáticos y espías cuya vida, en algunos casos, dependía en buena medida del anonimato, se había aprovechado hasta hoy, con malas artes, de la generosidad y los temores de Ecuador, para seguir cultivando su imagen de «enfant terrible».

Fuente: La Patilla