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Jun

Horrendos detalles de las torturas a un militar preso en la Dgcim

Actualizado: 21/06/2019 12:41

Los detalles sobre torturas a presos en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) siguen saliendo a la luz pública. Así es el caso de un militar de rango medio preso acusado de conspiración.

Uno de sus familiares se atrevió a contar la historia. Intenta hacer llegar la declaración a la expresidenta Michelle Bachelet, quien se encuentra de visita en el país hasta este viernes.

A este oficial, quien goza de medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, lo encerraron en un cuarto denominado “El Tigrito”, y sus muñecas se rompieron por la elevada presión de las esposas, según narra el familiar. “Es el infierno en la tierra”, sentenció.

Macabros detalles de las torturas a presos en la Dgcim

El oficial, cuyo nombre no se reveló por medidas de seguridad, fue víctima de detención arbitraria y desaparición forzosa.

Hace 398 días lo detuvieron sin orden de aprehensión en su lugar de trabajo. Ocho hombres fuertemente armados se lo llevaron como si fuera un delincuente a la Dgcim en Caracas.

Allí lo metieron en un cuarto de dos por dos que llaman “El Tigrito”, un lugar completamente oscuro donde permaneció en el piso durante cuatro días con una capucha y con las manos esposadas. Las esposas estaban tan apretadas, que le rompieron las muñecas. Lo golpearon con palos, le aplicaron asfixia con bolsas plásticas. No le dieron alimentos y no le permitieron ir al baño. Lo torturaron para que se declare culpable del delito de conspiración junto a una dirigente opositora.

Presentación en el juzgado

Fue presentado ante la juez ensangrentado y con la ropa sucia, con un defensor público designado arbitrariamente por la juez. Denunció haber sido torturado. Le enseñó sus muñecas y le dijo que era hipertenso.

La juez del caso dijo que eso no era de su competencia. La fiscal militar nunca inició una investigación y el defensor público en 5 meses, solo lo visitó una vez, pero para decirle que se declarara culpable. La juez ordenó su retorno a la Dgcim con sus torturadores. Durante 36 días estuvo desaparecido. En la Dgcim argumentaron que según las leyes, tenía que pasar 30 días en ambientación.

Estaba en una celda sin luz donde no podía ni verse las manos. Alli permaneció como si fuera un animal, entre sus excrementos y miccionando en un pote. Le tiraban la comida y de vez en cuando entraban a golpearlo.

Ahora el oficial permanece en un sótano con luz artificial día y noche donde hay un baño para 60 personas. En los días del apagón general que afectó al país, nadie se preocupó por él ni por el resto de los detenidos.

“No tengo esperanzas de que salga vivo de su lugar. La Dgcim, es el infierno en la tierra”, sentenció el familiar.

Fuente: El Cooperante