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Jun

Lo peor de la boda de Sergio Ramos y Pilar Rubi sale a la luz

Actualizado: 20/06/2019 12:03

A pesar del rígido sistema de seguridad en la boda de Sergio Ramos y Pilar Rubio, los escabrosos detalles del evento están saliendo a la luz a menos de una semana del evento.

En este caso, el contrato de confidencialidad que tuvieron que firmar todos los trabajadores de la finca La Alegría, que montaron desde una noria hasta una atracción de carritos chocones.

La peor crítica de la boda de Sergio Ramos y Pilar Rubio

Se logró tener acceso al documento y se entrevistó una de las operarias, que incluso se quejó del sueldo y del trato recibido por el recién estrenado matrimonio.

Obviamente, y dado que había una expectación absoluta por saber todos los detalles, desde las medidas de seguridad al vestido de boda, no podían decir ni un sola palabra de lo que les esperaba a los casi 500 invitados, que lucieron sus mejores galas.

Salvo excepciones, a las cuales tenían que acceder de mutuo acuerdo tanto el futbolista como la presentadora, no podían desvelar información alguna, que la pareja manejaba con sumo cuidado, dado que se trataba de «exclusiva propiedad» de la parte contratante.

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Se establecía en el acuerdo que era información confidencial cualquiera dato concerniente a planes de negocio, mercados, información económica, así como otros de carácter empresarial, legal o financiero, técnico o industrial, publicitario, personal.

Si a ello le sumamos el largo etcétera, se queda en básicamente todo. De hecho, el romper el contrato y hablar largo y tendido podría tener consecuencias: la principal, el pago de una indemnización a la pareja que podía llegar a alcanzar los 100.000 euros.

Es curioso que apenas cinco días después se revelen estos hechos puesto que el acuerdo tenía una vigencia indefinida. No importa cuánto tiempo haya pasado desde la ceremonia y la celebración, que aquello que los trabajadores hicieron quedaría para siempre en La Alegría, como el dragón en el que montaron cuando sonaba el grupo Europe.

«Me trataron como a un perro»

Cuenta la operaria que el trato recibido no fue ni de lejos el que cabría esperar de la boda del año.

«Pagaron a 10 euros la hora. Dijeron cosas que luego no las cumplieron, como que nos iban a llevar en unos vehículos y nos tuvimos que buscar la vida», argumentó.

No se quedaron ahí, pues esta trabajadora no comprendía que les hicieran cambiarse «a hombres y mujeres juntos».

«Estábamos todos allí desnudos, una vergüenza. Era la primera vez en mi vida que trabajaba en esas condiciones», dijo.

Además, hay cosas que no puede olvidar, como que no les dejaban hablar entre ellos ni reírse.

«Comimos bocadillos fríos en una carpa. Nos chillaron. Me trataron como a un perro», se quejaba, «y cuando ya nos dieron algo de cenar eran las 3 de la mañana y eran las sobras de los invitados».

Ella sin embargo, y siempre desde el anonimato, dirige sus críticas al equipo de trabajo y no a la pareja, que, piensa, no tenía constancia de lo que estaba ocurriendo dentro de su finca. «Si lo hubieran sabido no creo que lo hubieran permitido».

Fuente: 20 Minutos