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Mar

¡Nunca visto! Este cura se une a la fiesta de Carnaval en el Sambódromo de Río de Janeiro

Mientras del otro lado del mundo la Iglesia Católica se reúne para debatir los casos de pedofília por los que ha sido señalada en los últimos años, en este lado, un sacerdote se despoja de los prejuicios y se une al mayor evento de Carnaval en Brasil: el desfile en el Sambódromo.

Cuando estudiaba en el seminario, el joven Omar Raposo lo aprendió todo sobre música sacra y canto gregoriano. Enseguida descubrió que tenía un don, pero estaba lejos de imaginar que años después estaría en Río de Janeiro cantando al son de los tambores subido en una carroza.

«Es un momento histórico, ¡un cura en Sambódromo, imagínate! Es una manera de decir que podemos divertirnos sin perder la fe, podemos disfrutar del Carnaval sin comprometer nuestros valores», cuenta en una conversación con El Mundo.

La escuela de samba Unidos da Tijuca dedica su desfile a hablar del pan como elemento religioso, y decidió que nada mejor que invitar a este cura, muy popular en la ciudad por ser el párroco de la capilla del Cristo Redentor.

Al padre Omar esto de la música y el Carnaval no le pillaron por sorpresa, «¡soy carioca!», exclama dando una risotada. Hace años que graba CDs de samba con letras religiosas, y remarca que hay que dejar de demonizar el Carnaval porque es una expresión cultural.

Los secretos del desfile se guardan bajo siete llaves, pero es muy probable que alusiones a la Última Cena o al milagro de la multiplicación de los panes y los peces convivan con la clásica imagen de bailarinas semidesnudas adornadas con plumas de faisán.

Para este cura, no hay ninguna controversia: «Si vemos el Carnaval como una obra de arte, una gran ópera a cielo abierto, es lo mismo que entrar en un museo y ver una escultura de una mujer desnuda. Es arte, todo lo que hay en el Sambódromo es arte».

Lejos de ser anecdótico, el gesto del padre Omar está muy pensado y cuenta con la bendición del arzobispado de Río y hasta del Papa Francisco, que cuando estuvo en la ciudad en 2013 dio su visto bueno a los primeros acercamientos entre la Iglesia local y su fiesta por excelencia.

Detrás de este repentino amor por la fiesta pagana está el feroz avance de la competencia: Las iglesias evangélicas se reproducen como setas, los sectores más fundamentalistas dominan el Congreso Nacional y explican parte del éxito del ultraderechista Jair Bolsonaro. Brasil es el país con más católicos del mundo, pero según varios estudios, éstos dejarán de ser mayoría en el año 2030.

«Los evangélicos se han apoderado de Brasil. Están en todos los segmentos, quizá el único lugar en el que no entraron fue el Carnaval y la samba, así que estamos en el lugar correcto. Es un diálogo que tiene una estrategia, no es ingenuo».

Omar no pierde la sonrisa ni siquiera cuando habla de las «sectas que no respetan la cultura brasileña», y es inevitable pensar en el alcalde de Río, Marcelo Crivella, obispo de la Iglesia Universal del Reino de Dios.

En su primer año de mandato, dejó atónitos a todos los cariocas cuando se negó a entregar las llaves de la ciudad al Rey Momo, tal como manda la tradición. Justo después del plantón, cogió un avión para alejarse de Río en los días en que reina la locura.

El padre Omar Raposo fue autorizado por el papa Francisco para participar en los Carnavales de Brasil.

Fuente: El Mundo