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28
Ene

¿Por qué Rodrigo Duterte tiene una guerra contra la Iglesia católica?

En las Filipinas la Iglesia Católica es una de las instituciones más respetadas, sin embargo, el presidente del país asiático, Rodrigo Duterte, desde hace varios años tiene una campaña en contra de dicha institución y aún así sigue siendo bastante popular, según detalla para PRN el columnista Patrick Winn.

Tras llamar a Dios «estúpido», calificar de «tonta» la doctrina de la Santísima Trinidad, anunciar que no cree en el pecado original o en el infierno, poner en la tela de juicio la importancia de la Biblia y tildar de «malditos» a los santos, hace pocas semanas el mandatario afirmó en Manila que «la mayoría» de los religiosos son homosexuales.

A pesar de que más del 80 % de los filipinos se declaran católicos, este político se burla abiertamente de la Iglesia y sus religiosos porque conoce sus vulnerabilidades. De hecho, las encuestas indican que ese comportamiento no afecta a su popularidad, ya que cuenta con el apoyo de la mayoría de la población.

¿Por qué?

Duterte asegura que se trata de un asunto personal, ya que un sacerdote le habría acosado sexualmente de adolescente cuando estudiaba en una universidad jesuita.

Otra razón de mayor urgencia es que los líderes de la Iglesia se opuso a su guerra antidrogas. «Llamamos a la conciencia de las personas que participan en estos asesinatos, que matan incluso a personas desarmadas ocultando sus caras» porque «es una cuestión de humanitarismo que nos afecta a todos», manifestó el arzobispo de Manila, Luis Tagle.

En varias ocasiones, los curas de diferentes iglesias proporcionaron asilo a personas que temían ser víctimas de asesinatos extrajudiciales y eso «saca al presidente de sus casillas», valora el periodista Manuel Mogato.

Este premio Pulitzer considera que el líder filipino «odia las criticas, por lo que trata al clero como a la oposición» y como «la mayoría de los filipinos todavía respeta a la Iglesia», desea que ese respeto «se desvanezca» para que los responsables de esa institución no puedan «poner trabas a su política».

¿Cómo se comporta?

Rodrigo Duterte no puede oponerse a esa autoridad moral, pero sí intentar demostrar que los religiosos no son mejores que él, que la Iglesia es «la hipócrita más grande de Filipinas» y no tiene derecho a sermonearle.

Por este motivo, ha promovido el libro ‘El altar de los secretos’, que el fallecido periodista Aries Rufo escribió para denunciar la corrupción y los escándalos en la Iglesia católica de Filipinas, pero aclaró que no para destruir esa institución.

Táctica efectiva

La táctica del presidente de Filipinas sí tiene efecto en parte de su electorado. Richard Heydarian, politólogo de la Universidad de Manila, destaca que algunos consideran necesarios esos ataques para que la Iglesia «ponga la casa en orden» y Duterte «sabe adivinar qué quieren oír».

«Sabe manejar a la gente, conoce su lenguaje, en qué piensan. Por eso es tan popular», indicó Jeaneth Faller, decana de la Escuela de Divinidad de la Universidad Silliman.

Tras las amenazas presidenciales, varios sacerdotes fueron asesinados en el país en un año, uno de los cuales ayudó a la liberación de un preso político y otro defendió a minorías étnicas. Los líderes de la Iglesia dijeron que el «ambiente de impunidad» generado por la política gubernamental y la retórica anticlerical prepararon el escenario para esos ataques.

«Están matando a nuestro rebaño. Nos están matando a nosotros, los pastores. Están matando nuestra fe. Están maldiciendo a nuestra Iglesia», reza una carta firmada por los líderes de la Iglesia de Filipinas.

Fuente: Actualidad RT