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historia de Grace Eline
6
Feb

¡Qué ternura! La historia de Grace Eline, la niña que luchó contra el cáncer

El presidente de Estados Unodos, Donald Trump, vivió un momento de ternura cuando presentó la historia de Grace Eline, durante su discurso del Estado de la Unión ante el parlamento norteamericano.

Los asistentes en el Capitolio giraron sus cabezas y observaron a la pequeña que llevaba un adorno en su cabello. A su lado, la Primera Dama, emocionada, cuando dijo “junto a Melania en la galería esta noche está una muy valiente niña de 10 años, Grace Eline”. 

La tierna historia de Grace Eline

La historia de Grace Eline conmovió a los funcionarios, militares, legisladores más preparados de los Estados Unidos. Aquellos que conducen el país y rigen sus leyes. Es que la niña de 10 años es una verdadera leona: demostró su capacidad para luchar contra un cáncer de cerebro detectado un año atrás y consiguió que toda una ciudad -Long Hill, en Nueva Jersey- se colocara detrás suyo en aquella desigual batalla.

Desde que tenía 4 años, Grace sintió un llamado especial: pedirle a todos sus amigos que donaran algo de su dinero para el St. Jude Children’s Research Hospital, dedicado a la cura del cáncer en menores. Nadie sabía que hasta la propia pequeña que ayudaba a niños anónimos se convertiría cinco años después en una de sus pacientes.

El 9 de abril de 2018, los médicos descubrieron una masa en la glándula pituitaria de Grace. Después de una serie de pruebas interminables, la familia recibió un diagnóstico de tumor cerebral de células germinales, un cáncer raro. La noticia fue devastadora.

“Nunca lo esperas. Nunca imaginamos que escucharíamos esa noticia, que nos llamaran a la oficina del médico y escucháramos: ‘Encontramos un bulto’. Aprendimos mucho acerca de lo que es capaz Grace. Ella no se queja. Se levanta y lo hace con una sonrisa. Es una locura, no le deseo nada a nadie, pero es una bendición. Aprendimos de lo que somos capaces. Un paso tras otro, y lo superas”, dijo Dan Eline, el papá de la pequeña, hace pocos meses al contar al Daily Record cómo fue la visita que su hija hizo a los Jets, su equipo de fútbol americano favorito.

A pesar del impacto que significó ser diagnosticada con cáncer cerebral, en la historia de Grace Eline no bajó los brazos con su misión y redobló esfuerzos. Mientras realizaba su tratamiento de radiación, se las arregló para que su comunidad la ayudara a recaudar dinero para su tratamiento. Consiguió 40 mil dólares.

El 7 de mayo, un mes después de que supiera que tenía cáncer, Grace comenzó cuatro ciclos de quimioterapia en el Newark Beth Israel Medical Center. Debió dejar gran parte de las cosas que amaba y que la hacían feliz: el softball y la gimnasia. El colegio –Millington School– también fue pospuesto: se perdió el final del tercer grado.

Era sometida a tres sesiones de quimioterapia cada semana. “En tres días de quimio, quizás todavía el jueves no se sentía bien. Pero el viernes, el sábado… ella ya era de vuelta una niña”, comentó Reichard, su abuelo.

Hace apenas cuatro meses, en octubre pasado, la niña que conmovió al Capitolio, fue declarada libre de cáncer. En julio había terminado con la quimioterapia. Pero su lucha continuó. Fue sometida a rayos en el Robert Wood Johnson University Hospital en New Brunswick.

La historia de Grace Eline sabe que fue tan solo una batalla ganada, pero que hay millones de niños en los Estados Unidos y en el mundo que no pueden afrontar los gastos para el combate.

Cuando fue la última sesión de quimioterapia, todo el hospital -médicos, enfermeras, auxiliares…- estaba con lágrimas en los ojos. No sólo por la buena noticia, sino porque frente a ellos habían tenido a una titán que nunca bajó los brazos y que aún así continuaba con su causa: recaudar fondos para que otros niños pudieran ser medicados y tratados correctamente contra este mal.

Cuando fue nombrada por el presidente norteamericano, Grace -una de las 13 invitados por Trump para presenciar su mensaje a la nación- se puso de pie tímidamente, saludó con su mano derecha y sonrió. Sin conocer la dimensión del acto que estaba protagonizando y sin saber que robaría la emoción de todos los presentes.

Fuente: Infobae