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asesinato xavier costa
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Jul

¡Sangre en la peluquería! El enigmático asesinato de Xavier Costa

Actualizado: 09/07/2019 0:39

El asesinato de Xavier Costa Casellas, de 47 años, en la peluquería Spejos de Barcelona, es enigmático. El marido de la peluquera recibió seis disparos en el interior del salón de belleza. Un misterioso encapuchado lo mató.

Así fue el asesinato de Xavier Costa, el esposo de la peluquera

Xavier Costa seguía cada noche laborable la misma rutina. Acercarse en su coche hasta el distrito de Sarrià Sant Gervasi, en el número 71 de la calle Manuel Girona, y recoger a la que desde hacía tres años era su esposa. La mujer regentaba desde mucho antes el centro de estética y peluquería Spejos, en unos amplios bajos.

Este sábado, el marido de la peluquera entró en el local cuando ella ya se había despedido de sus empleados y cuadrado la caja con la recaudación del trabajo de todo el día.

Sobre las nueve de la noche, un individuo cubierto con un pasamontañas y con guantes accedió a la peluquería. Apenas sin mediar palabra vació el cargador de su pistola sobre Xavier Costa, que recibió varios impactos de bala y murió en el acto.

El pistolero abandonó el establecimiento a pie. Algunos testigos alertados por el sonido de los disparos en mitad de la bochornosa noche, lograron incluso ver el rostro del individuo. Estos proporcionaron a los investigadores una aproximación de su aspecto, edad, estatura y cuatro datos de su indumentaria en ese momento.

Las hipótesis por el asesinato en la peluquería Spejos de Barcelona

¿Un atraco frustrado o un asesinato premeditado? Con estas dos hipótesis sobre la mesa trabajan los Mossos d’Esquadra del grupo de homicidios de la región policial de Barcelona. Los agentes reconstruyen la discreta vida de Xavier Costa, sin descartar la opción de un atracador de una violencia completamente inusual, que además no mostró interés por llevarse la recaudación.

La policía pasó el sábado interrogando a los conocidos, familiares y amigos del marido de la peluquera. Costa, vecino de Arenys de Munt, era muy conocido y querido en la localidad del Maresme y gerente de una pequeña empresa de rehabilitación de fachadas que, por lo que cuenta su entorno, le iba bien.

Pese a ser el dueño del negocio, era el primero en arremangarse y ponerse a trabajar. Su entorno, consternado, destacaba su carácter extremadamente reservado. La pareja no tenía hijos. El hombre mantenía esa rutina diaria de recoger a su mujer en la peluquería.

Fuente: La Vanguardia