Así terminó el extraño juicio al joven que manchó de semen a la novia de su amigo

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Así terminó el extraño juicio al joven que manchó de semen a la novia de su amigo

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Fuente: Google

Droga de inhibición, un matrimonio roto, la novia de un compañero del equipo de fútbol, mucho alcohol y manchas de semen. Uno de los juicios más extraños celebrados en Pamplona ha llegado a su fin con una sentencia absolutoria para el acusado.

Los hechos tuvieron lugar en la madrugada del 3 de agosto de 2014 en una discoteca de una localidad próxima a Estella donde coincidieron la denunciante, una joven de 19 años, y el equipo de fútbol en el que jugaba su novio.

Su novio no estaba porque había vuelto a su país y durante el juicio la joven señaló que aquella noche estaba muy disgustada por esta razón.

Por su parte el acusado, de 28 años y amigo del novio, también había sufrido el abandono de su mujer con la que tenía un hijo en común aunque confiaba en poder volver con ella.

La chica declaró, en el juicio celebrado el 27 de febrero en Pamplona, que aquella noche estuvo bebiendo y que fumó algún porro pero que en un momento dado ya no recuerda nada hasta que a la mañana siguiente amaneció en la cama de uno de los compañeros de equipo de su novio. Entonces la joven denunció al chico por abusos sexuales al encontrar manchas de semen en su cuello y camisa.

El análisis toxicológico reveló la presencia de éxtasis líquido (GHB) en la sangre de la joven, sin embargo, la cantidad era muy inferior a la que habría que utilizar para anular la voluntad de una persona. Además el examen forense a la joven determinó que no había sufrido ninguna agresión de índole sexual.

La versión del acusado y de sus amigos, entre los que se encontraba un primo de la joven, reforzó la presunción de inocencia del procesado. La joven habría estado bebiendo con ellos y se habría puesto a bailar con el acusado y se puso a llorar porque su novio se había vuelto a Ecuador.

La joven “iba y venía” de otros grupos, bebiendo de varios vasos, según la versión de varios testigos, en alguno de los cuales estaría la sustancia aunque resultaba imposible determinar en cual.

En cualquier caso, la juez ha considerado que el acusado no pudo ser el que echó la droga a la joven ya que además de beber todos de los mismos vasos, no abusó de ella lo cual no encajaría con las intenciones de alguien que echa droga de sumisión en el vaso de otra persona.

Los jóvenes después de perderse de vista volvieron a coincidir fuera de la discoteca. Ella le dijo que iba a pasar la noche en casa de una amiga pero que se habían enfadado y no tenía dónde dormir. El joven explicó que él le ofreció su casa y que fueron andando hacia allí.

Durante el camino hasta la casa del joven en Estella ambos iban abrazándose y besándose. Además se hicieron varias fotos juntos.

Una vez en casa del joven continuaron las caricias y besos en la cama llegando a quedarse el joven únicamente con el calzoncillo bajado. En ese momento el chico fue a bajar los leggins de la joven pero ella le dijo que “no”, se dio la vuelta y se durmió. El joven explicó que estaba tan excitado que se masturbó allí mismo aunque en ningún momento tocó a la joven.

“No la toqué, ni la miré, luego me di cuenta de que le había manchado y le limpié”, señaló el joven durante la vista. Por su parte, la chica, que había olvidado la fecha del juicio y por ello llegó tarde, dijo que solo quería que le dijese si le había hecho algo y que le pidiera perdón si era así.

Finalmente el acusado, para el que se pedían dos años de prisión y una indemnización de 1.000 euros a la joven por los daños causados, ha sido absuelto en sentencia firme.

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EP | Mundo